La esquina de Corrientes y Callao volvió a estar en el centro de un conflicto urbano: el gobierno porteño prevé construir allí la estación Corrientes de la futura Línea F del subte.
En ese lugar funciona Zivals, una de las disquerías y librerías históricas de la Ciudad. Según la nota, la banda Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota vendió allí sus primeros discos, y su manager, la Negra Poli, llevaba en persona vinilos y casetes.
El ministro de Movilidad e Infraestructura porteño, Pablo Bereciartúa, explicó a Clarín que la ubicación responde a criterios técnicos: se busca que los accesos estén más cerca, con recorridos más cortos, mejor accesibilidad para personas con movilidad reducida e ingresos hacia el interior de la línea oficial.
La idea, según el funcionario, es evitar estaciones sobre las veredas para no sumar otra obstrucción en una zona muy densamente transitable. El gobierno porteño asegura que el diálogo está abierto, aunque la familia propietaria desmiente esa lectura.
Los Laviz, titulares de la parcela y del comercio, pusieron en stand by las conversaciones con la Ciudad. Fernando Laviz sostuvo que no hay una propuesta seria, ni un proyecto técnico que los convenza o compense, y por eso decidieron hacer pública la situación en redes sociales.
El posteo se viralizó y les llegaron cientos de mensajes de aliento y apoyo, incluso de artistas y comerciantes de la zona. En menos de 24 horas, Fernando Laviz tenía más de mil mensajes en Instagram.
El local tiene un subsuelo que funciona mayormente como depósito, clave para sostener la fama del comercio. “Todos nuestros clientes nos dicen que acá se consigue todo”, explicó Fernando Laviz, y agregó que para dar ese servicio necesitan mantener el depósito.
En la planta baja funciona el local y en la terraza hay usos vinculados al negocio, además del mural de Martín Ron. La obra, en blanco y negro, es un homenaje a Charly García y a la Ciudad, con la frase “No bombardeen Buenos Aires”.
En Zivals trabajan más de 30 personas, y los propietarios advierten un escenario de incertidumbre. Fernando Laviz señaló que tienen empleados prontos a jubilarse y que la esquina es parte esencial de la escena musical y cultural de la Ciudad.
El comercio cuenta con un catálogo de más de 50 mil títulos, entre música y libros. La particularidad, según la familia, es el resultado de muchos años de trabajo a conciencia.
Antes, la familia recibió una oferta de seis millones de dólares de un desarrollador privado para construir un proyecto comercial en altura. La estudió y decidió declinarla, y ahora enfrenta una presión distinta: la de una obra del gobierno porteño que podría modificar la esquina.
El debate se amplió con comentarios públicos. La influencer @lachicadelosmuseos escribió: “una ciudad que para avanzar necesita borrar su historia debería volver a mirar sus planos”. El Bar Notable Los Galgos dijo: “larga vida a Zivals, bastión fundamental de la cultura porteña”.
La actriz Laura Azcurra posteó: “Zivals no se toca. Patrimonio existencial de Calle Corrientes”. El medio Recitales en Argentina también se sumó: “malísimo. Dejen de romper todo”.
El conflicto pone en tensión dos intereses: la necesidad de mejorar la accesibilidad del futuro subte y la preservación de un comercio que, para muchos, ya es parte esencial de la cultura porteña.

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