La defensa de José Luis Rodríguez Zapatero reconoció que el expresidente no conserva estuches, certificados de autenticidad ni documentación de las joyas intervenidas en su oficina, valoradas inicialmente en más de 1,3 millones de euros.
El escrito, presentado este miércoles ante la Audiencia Nacional, atribuye la ausencia de esos elementos al tiempo transcurrido desde que recibió las piezas, hace 19 años, e insiste en que se trató de un regalo estrictamente personal.
Según la versión del expresidente, el rey Abdalá de Arabia Saudí le hizo entrega de varias piezas de joyería en su vivienda familiar de La Moncloa, durante la visita oficial del monarca a Madrid los días 18 y 19 de junio de 2007.
El abogado de Zapatero reclama que la Audiencia Nacional revoque el auto del 27 de octubre del juez José Luis Calama y ordene remitir una comisión rogatoria a la Corte Real saudí para que certifique la entrega de las joyas.
La defensa considera que esa diligencia permitiría corroborar el origen de las piezas, una cuestión central en la investigación abierta para determinar si constituyen un elemento patrimonial sujeto a tributación y cuándo se incorporaron al patrimonio del expresidente.
La explicación se centra especialmente en tres juegos de joyería de diseño similar, diferenciados por rubíes, esmeraldas y zafiros. Son las piezas de mayor valor del conjunto intervenido y representan, según la valoración inicial de Ansorena recogida en el recurso, más del 90% del importe total.
El escrito insiste en que el regalo tuvo un carácter distinto al de otros obsequios recibidos durante aquella visita. Frente a las piezas que, según expone, fueron entregadas al Patrimonio del Estado, estas joyas habrían sido un obsequio privado, realizado en otro momento y lugar y con una naturaleza diferente.
En el inventario de regalos oficiales figura un reloj de sobremesa con esmeraldas, entre otros bienes que Zapatero entregó al Patrimonio del Estado. Para su abogado, ese antecedente no desacredita la versión del expresidente, sino que responde al tratamiento diferenciado que, según sostiene, correspondía a los regalos institucionales y personales.
Sobre la falta de documentación, el recurso afirma que no existe norma jurídica alguna que imponga la obligación de conservar la documentación o los estuches de los regalos que se reciben. La defensa argumenta que no se extendió ningún resguardo cuando se produjo la entrega y considera que exigir esos elementos supone aplicar al obsequio un protocolo de identificación, inventario y custodia que no correspondía a su naturaleza privada.
El escrito reconoce que Zapatero no conserva ningún elemento periférico del propio regalo, ni resguardo de entrega, estuches, certificados o documentación. No concreta qué ocurrió con esos elementos, pero sostiene que su ausencia no debería considerarse extraña después de casi dos décadas y en las circunstancias en que, según su versión, se produjo la entrega.
La defensa asegura que el expresidente intentó obtener por sus propios medios una confirmación oficial del regalo antes de acudir al auxilio judicial. Para ello, presentó una carta el 16 de junio de 2026 en la Embajada de Arabia Saudí en Madrid, dirigida al jefe de Protocolo de la Corte Real saudí.
El 12 de agosto remitió una nueva misiva por el mismo conducto, en la que comunicaba que solicitaría cooperación judicial internacional para acreditar la entrega. Según el recurso, no obtuvo una respuesta expresa. La defensa tampoco aporta un acuse formal de recepción de las cartas, una de las objeciones.

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