A los 80 años y desde Barcelona, Guillermo "Willie" Schavelzon decidió abrir sus cuadernos de notas manuscritas para contar cinco décadas de vida entre escritores, editores y las grandes figuras de la literatura latinoamericana. El resultado es "El enigma del oficio", un libro de memorias publicado por Ampersand que recopila las vivencias de quien se convirtió en uno de los agentes literarios más influyentes del mundo hispano.
El libro, estructurado en 36 capítulos, revela anécdotas extraordinarias: desde la pipa de Cortázar que conserva como tesoro hasta una fotografía con el General Perón tomada nada menos que por López Rega. "Este no es el libro de un escritor, sino el de un testigo", aclara Schavelzon, quien visitó la Feria del Libro para presentar estas memorias que funcionan como un manual de la trastienda editorial.
Entre las historias más llamativas que cuenta el agente literario figuran episodios con Augusto Roa Bastos, a quien le tramitó el carnet de conducir, encuentros con Mario Benedetti jugando ping-pong en La Habana, y el momento en que salvó la vida de Osvaldo Bayer, acto que le costó una bomba en su librería porteña y el posterior exilio.
"Me di cuenta de que tenía notas acumuladas de muchos años, y durante la pandemia me puse a revisarlas", explicó Schavelzon en diálogo con Clarín. El agente literario acumuló entre 40 y 50 libretas con anotaciones que funcionaban como herramientas de trabajo: detalles de vuelos, acuerdos editoriales y conversaciones con autores que hoy forman parte del canon literario.
La metodología de escritura que eligió Schavelzon rinde homenaje a Jorge Luis Borges: escribió en las páginas impares y reservó el lado izquierdo para correcciones, anotaciones y digresiones. Esta técnica le permitió construir un relato que va más allá de la anécdota personal para convertirse en un testimonio sobre la evolución de la industria editorial.
Un punto clave en la carrera de Schavelzon fue su transición de editor a agente literario, proceso que se aceleró con el éxito de "El anatomista" de Federico Andahazi. "Durante ese período publiqué un libro que sigo defendiendo hasta hoy", recordó sobre la novela que le permitió adentrarse en el mundo de los derechos de autor y que marcó un antes y después en su carrera profesional.
El agente literario también reflexiona sobre los cambios en la industria editorial. "Entre los años 60 y 74, cualquier escritor que produjera algo valioso sabía que su trabajo sería publicado", señala, contrastando esa época dorada con la situación actual donde "la propia industria editorial ha generado este escenario" de mayor dificultad para los nuevos autores.
Schavelzon decidió omitir de sus memorias las historias de personas con las que mantiene vínculos actuales, ya sea por relaciones profesionales o amistad. "Sentí una necesidad de darle algún sentido útil a lo que hacía", explicó sobre la selección de anécdotas, buscando que el libro funcione como guía para quienes se inician en el mundo editorial.

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