La vuelta de la línea 148 no pasó desapercibida en el sur del conurbano bonaerense. A una semana de su reactivación, el histórico servicio que conecta Florencio Varela, Quilmes y San Francisco Solano con Plaza Constitución volvió a formar parte de la cotidianidad, aunque no sin reclamos de los usuarios.
La reanudación se hizo efectiva el 1° de mayo bajo el Grupo Zbikoski (a través de la marca Misión Buenos Aires), trayendo alivio para miles de usuarios tras cuatro meses de suspensión. Durante ese período, paradas vacías, combinaciones más largas y costosas marcaron el inicio de año para los vecinos del sur del Gran Buenos Aires.
El regreso del "Halcón", como popularmente se conoce a la 148, fue recibido con entusiasmo, especialmente en un contexto donde varias líneas del conurbano redujeron su frecuencia. Sin embargo, no todos los recorridos históricos fueron restablecidos en esta primera etapa.
Actualmente funcionan seis ramales principales que conectan distintas zonas de Varela y Solano con la Ciudad de Buenos Aires, priorizando los trayectos que tienen mayor demanda. Esta reorganización, planteada como una solución de emergencia mientras se define el futuro de la concesión, dejó afuera recorridos utilizados por una parte significativa de los pasajeros.
Hacia Florencio Varela, el recorrido incluye el ramal A (que pasa por el Cementerio por avenida Yrigoyen), el B (que llega a La Capilla por Senzabello) y el D (que conecta Villa del Plata a través de Mosconi). Hacia San Francisco Solano funcionan los ramales G (por avenida 844), H (por Monteverde) e I (por Donato Álvarez).
Entre los reclamos más repetidos se encuentra la restitución del servicio nocturno, especialmente en los recorridos hacia el Cementerio y Capilla. Para muchos trabajadores que cumplen turnos nocturnos, la falta de colectivos después de las 21 horas genera una situación crítica.
"Salís de trabajar y no tenés cómo volver", resumen los usuarios. En esos casos, las opciones se reducen a largas esperas en Constitución o al uso de combis privadas con tarifas elevadas. "La falta de un servicio regular en horarios nocturnos no solo afecta nuestra economía sino también la seguridad, esperar tanto tiempo a la noche no es lo mismo que de día", explica Celeste Vazquez, quien termina de trabajar a las 22 y espera el transporte en Constitución.
Otro punto de conflicto es la falta de algunos ramales históricos como los que pasaban por Acceso o El Jalón, hoy fuera de funcionamiento. Los usuarios reclaman por la imposibilidad de sostener viajes con múltiples combinaciones. "No se puede pagar doble todos los días", explican, en referencia a los costos acumulados de depender de más de un transporte.
A pesar de estos cuestionamientos, también hay una valoración positiva del regreso. Para muchos vecinos del sur del conurbano, la 148 representa mucho más que un colectivo: es una conexión directa con la Ciudad, una herramienta de acceso al trabajo y un elemento central en la organización de su vida cotidiana.
La empresa asumió el compromiso de sostener niveles adecuados de frecuencia, regularidad y seguridad, al tiempo que incorporó a los trabajadores afectados por el cierre de la operadora anterior, respetando su antigüedad y condiciones laborales.

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