La vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a cruzarse con la Casa Rosada por el freno al proyecto de ley de Defensa de la Soberanía Nacional, conocido como Ley Malvinas, que el oficialismo habría decidido congelar en la Cámara de Diputados por presiones de Estados Unidos y falta de consenso con bloques aliados.
Según reveló Clarín, el megaproyecto de soberanía impulsado por la usina del asesor presidencial Santiago Caputo sería cajoneado sin fecha de reactivación después de que el subsecretario del Departamento de Estado, Christopher Landau, transmitiera reparos sobre el impacto de la norma.
La norma prevé severas sanciones económicas a compañías norteamericanas con subsidiarias operando en las islas. Ante un comentario irónico en X que preguntaba si el brote malvinero del Gobierno había sido humo, Villarruel respondió sin filtros.
“Por eso los verdaderamente patriotas y malvineros hicimos silencio. Res non verba”, escribió la titular del Senado, quien suele hacer gala de su raigambre familiar militar y sugirió que la puesta en escena inicial careció de sustento real.
La titular del Senado utilizó sus redes sociales para marcar una tajante distancia respecto de la estrategia legislativa de la Casa Rosada, en un momento en que el oficialismo defiende la relación con Washington.
Desde la Casa Rosada, el asesor Santiago Caputo desmintió la parálisis legislativa y calificó de fake news la información. El viernes publicó fotos saludando a funcionarios de Estados Unidos que se reunieron con el canciller Pablo Quirno y el presidente Javier Milei en los últimos dos días.
Caputo describió la relación bilateral como una oportunidad histórica para estrechar vínculos y destacó la admiración que despierta el Presidente en el mundo, en particular en Estados Unidos. En la práctica, el avance parlamentario enfrenta serias dificultades por lobby estadounidense, cuestionamientos diplomáticos, falta de defensa técnica en comisiones y prioridades presupuestarias.
La oposición aprovecha el escenario para exigir explicaciones a la Cancillería. La interna entre Villarruel y el gobierno de Milei viene escalando desde hace casi dos años y tuvo su punto más álgido el último mes, cuando varios funcionarios comenzaron a pedir su renuncia.
Entre los cruces recientes, Villarruel expresó preocupación por el estado del presidente y señaló persecuciones imaginarias. Eso derivó en pedidos de renuncia del jefe de Gabinete Diego Santilli, la senadora Patricia Bullrich y el canciller Pablo Quirno, quienes la acusaron de intentar desestabilizar al Gobierno desde adentro.
Aunque el debate se desarrolla en el Congreso, la tensión entre la vicepresidenta y la Casa Rosada puede incidir en la agenda legislativa y en el clima político que también se siente en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano.

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