La vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a encender la polémica sobre los años 70 al reivindicar el combate militar contra el "accionar terrorista" de las organizaciones guerrilleras durante la década del 70, en un mensaje publicado con motivo del Día del Ejército.
"Como hija de un militar del Ejército que combatió en Tucumán frente al accionar terrorista del ERP y que también defendió nuestra soberanía en Malvinas, sé del sacrificio, la entrega y el amor por la Argentina que hay detrás de cada servicio. ¡Feliz Día del Ejército Argentino! ¡Viva la Patria!", escribió la también titular del Senado en un posteo en la red social X.
Las declaraciones de Villarruel no son casuales. Desde que asumió como vicepresidenta, ha mantenido una posición revisionista sobre el período de violencia política de los años 70, diferenciándose de la narrativa oficial de derechos humanos que predominó durante las últimas décadas en Argentina.
Esta postura la ha enfrentado repetidamente con organismos de derechos humanos y sectores del kirchnerismo, que consideran sus declaraciones como una justificación del terrorismo de Estado. En la Ciudad de Buenos Aires, donde funcionan las principales organizaciones de derechos humanos del país, sus palabras generan particular rechazo.
El mensaje de Villarruel llega en un momento de tensión interna dentro del gobierno de Javier Milei, donde la vicepresidenta ha mostrado crecientes diferencias con el Presidente en temas de política exterior y ahora en la interpretación de la historia reciente.
La referencia específica al Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y al combate en Tucumán evoca uno de los episodios más controvertidos de la lucha antisubversiva previa al golpe de 1976, cuando las Fuerzas Armadas actuaron bajo órdenes del gobierno constitucional de Isabel Perón.
En el ámbito porteño, estas declaraciones resuenan especialmente en barrios como San Telmo y Barracas, donde funcionan centros de memoria y organismos de derechos humanos que mantienen viva la memoria de los desaparecidos durante la dictadura militar.
La posición de Villarruel contrasta con la línea más moderada que intenta mantener Milei en temas de derechos humanos, buscando no confrontar directamente con los organismos mientras implementa su agenda económica. Sin embargo, la vicepresidenta parece decidida a instalar su propia agenda en estos temas sensibles.

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