Un episodio que mezcla terror y fascinación se vivió el lunes en Bahía Rosas, Río Negro, cuando una orca macho confundió a un kayakista con una presa y lo persiguió mar adentro hasta que el hombre, en medio de la desesperación, logró ahuyentar al animal gritando a todo pulmón.
El protagonista, identificado como Boris, relató el momento de pánico: "Grité y grité, 'salí, salí', lo que sea, pero a los gritos, como para que se dé cuenta de que yo no era la comida". El incidente ocurrió en el Golfo San Matías y fue protagonizado por un ejemplar macho identificado como Pao (PTN-006), según informó la organización Península Valdés Orca Research.
El kayakista había ingresado al agua para tirar una línea de pesca cuando detectó la aleta a unos 100 metros de distancia. "Doy vuelta el kayak y tuve un segundo de quedarme quieto y dije: 'no, rajo'", contó en diálogo con Víctor Fratto, licenciado en Gestión Ambiental y especialista en fauna silvestre.
La situación se intensificó cuando Boris advirtió que la orca se dirigía directamente hacia él. "Cuando hago la segunda mirada hacia atrás, me venía persiguiendo directo. Remé más fuerte, lo máximo que pude. La sensación era que me quería agarrar. Desesperación", describió en un video que se viralizó en Instagram.
Según los especialistas de Península Valdés Orca Research, el sonido de los remos habría llevado al animal a interpretar la presencia del kayak como una posible presa, en una zona donde frecuentemente caza lobos marinos. La orca llegó hasta la zona cercana a la orilla y, al advertir que no se trataba de una presa, se dio vuelta y regresó mar adentro.
La escena también fue observada desde la costa por al menos dos personas que alcanzaron a grabarla. "Ay, Dios", se escucha decir a una mujer en el video, mientras el animal se aproxima. Luego, al cambiar de dirección, un hombre señala: "No, se dio vuelta". "Siento que se me paró el corazón", insiste la misma voz femenina.
Desde la organización científica aclararon que no existen registros de ataques de orcas a seres humanos en estado salvaje, fuera de situaciones de cautiverio. Bahía Rosas se ubica a unos 75 kilómetros de Viedma, capital de Río Negro, y forma parte del corredor de caza de orcas por la presencia de colonias de lobos marinos en sectores cercanos.
El episodio pone de manifiesto la importancia de conocer el comportamiento de la fauna marina en zonas donde la actividad humana se superpone con los hábitats naturales de estos depredadores tope del océano.

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