Las cámaras del casco de un policía porteño captaron el momento exacto en que un ciudadano colombiano de 32 años fue detenido tras una espectacular persecución que comenzó en Constitución y terminó en Boedo. El operativo, que se viralizó en redes sociales, dejó como saldo un detenido con antecedentes y la promesa de una inminente expulsión del país.
Todo comenzó cuando el Centro de Monitoreo Urbano identificó una Yamaha XSR700 gris como vehículo presuntamente involucrado en un robo. Efectivos del Departamento Motorizada detectaron la motocicleta en la intersección de avenida 9 de Julio y San Juan, en pleno corazón de Constitución.
Al intentar identificar al conductor, el colombiano pisó a fondo el acelerador y emprendió una fuga a alta velocidad por varias cuadras de la ciudad. Las imágenes difundidas por las autoridades muestran el instante en que el sospechoso pierde el control de la moto en la esquina de Carlos Calvo y Quintino Bocayuva, en Boedo.
Tras la caída, el hombre fue rodeado en pocos segundos por los uniformados, quienes lograron reducirlo y proceder a su detención. Durante el procedimiento, los agentes secuestraron la motocicleta y encontraron en poder del detenido 700 dólares y 92.100 pesos argentinos en efectivo.
Según fuentes oficiales, el acusado registraba antecedentes por delitos contra la propiedad y contaba con un pedido de captura vigente, emitido por el Juzgado Oral en lo Criminal y Correccional N°9. Además, el análisis de cámaras de seguridad permitiría vincularlo a otro robo bajo la modalidad de arrebato reportado el 4 de mayo en Thames y Camargo, en Villa Crespo.
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, no tardó en pronunciarse y anunció en sus redes sociales que solicitará la 'inmediata expulsión del país' del sospechoso. 'Detuvimos a este motochorro colombiano que pretendía fugarse. Tenía un amplio prontuario y pedido de captura', escribió el funcionario, reforzando el mensaje de 'tolerancia cero' frente a la delincuencia extranjera.
Este episodio no solo expuso la eficacia de la Policía de la Ciudad en el uso de tecnología para combatir el delito, sino que reactivó la discusión pública sobre el tratamiento de extranjeros con antecedentes penales en Argentina. Mientras algunos sectores celebran la rapidez de la respuesta oficial, otros advierten sobre el riesgo de estigmatizar a comunidades migrantes enteras por hechos individuales.
El caso quedó en manos de la Unidad de Flagrancia Oeste, que dispuso la detención del imputado y el secuestro de los elementos vinculados con la investigación. El detenido, que sigue bajo custodia, enfrenta cargos formales y podría ser deportado si prospera el pedido de las autoridades porteñas.

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