Una batalla cultural se libra en San Isidro por el futuro de la Casa de la Juventud, el emblemático centro que durante 36 años funcionó como refugio artístico para varias generaciones en Don Bosco 47. El conflicto estalló cuando el Municipio decidió no renovar el contrato de alquiler del edificio, forzando la mudanza de sus 30 talleres a distintas sedes.
La polémica divide aguas entre vecinos que defienden el espacio histórico y autoridades que justifican la decisión por limitaciones de infraestructura y costos operativos elevados. Desde la Comuna aseguran que el objetivo es "mejorar la organización de la oferta de talleres y optimizar el uso de los espacios públicos", prometiendo que "todos los cursos se mantienen".
Sin embargo, los alumnos denuncian que las clases de fotografía analógica y piano ya dejaron de dictarse. "La Casa de la Juventud no es un lugar descartable, es fundamental para los jóvenes de San Isidro. Para muchos fue el primer acercamiento a una formación", escribió Lourdes, alumna de la institución.
El espacio ofrecía talleres de música, danzas, fotografía, teatro, freestyle, artes visuales, diseño gráfico y maquillaje artístico que funcionaron como punto de encuentro cultural. Ahora, las autoridades proponen "repartir" estas actividades en distintas sedes, algunas lejanas a la ubicación original, además de establecer nuevos límites de edad para inscribirse.
Tomás Guardo, participante del taller de fotografía e integrante del grupo Cultura Juventud Sí, relató que "los mismos estudiantes nos ocupamos de embalar y trasladar equipos delicados, químicos de fotografía y archivos históricos". El grupo organizó una campaña para reclamar la continuidad del espacio, reuniendo firmas y testimonios.
La situación se agravó desde principios de 2025, cuando el establecimiento comenzó a funcionar sin una Dirección. Paradójicamente, en abril de este año el Municipio invirtió en pintura para la fachada, arreglo de puertas y nuevas computadoras, lo que generó expectativas de continuidad entre estudiantes y profesores.
Los manifestantes se acercaron al Concejo Deliberante para solicitar un canal de diálogo formal con la Municipalidad. El Concejo ya trató la solicitud y ahora esperan ser recibidos por el poder Ejecutivo. Guardo defendió que la convivencia de distintas disciplinas generaba una "mezcla de pasiones" y colaboraciones espontáneas que enriquecían la experiencia educativa.
Desde la Intendencia justificaron la decisión señalando que "la sede original presentaba limitaciones de infraestructura, como espacios poco adaptados para el desarrollo de ciertas actividades, necesidades de mantenimiento edilicio y costos operativos elevados que no se correspondían con el nivel de uso".

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