El exgobernador de Neuquén, Jorge Sapag, advirtió que Vaca Muerta no tiene capacidad para absorber una llegada masiva de población desde el conurbano bonaerense. Sus definiciones, recogidas por el diario Río Negro, ponen el foco en la presión demográfica y de infraestructura que acompaña la expansión de la actividad hidrocarburífera.
El exmandatario planteó que las inversiones provinciales en infraestructura crecen al ritmo del desarrollo petrolero, pero sostuvo que ese esfuerzo no alcanza para una migración de gran escala. “Hay que hacerle entender al Gobierno nacional que Vaca Muerta no puede recibir al conurbano bonaerense. Y no lo va a hacer porque no entra, en el conurbano bonaerense hay millones de habitantes”, afirmó.
Sapag vinculó su advertencia con la promoción de la Casa Rosada para orientar la inmigración interna hacia regiones en expansión por hidrocarburos y minería. Para el exgobernador, ese enfoque no resuelve los problemas económicos y sociales del área metropolitana de Buenos Aires ni contempla los límites de las localidades neuquinas vinculadas a la energía.
“La forma de solucionar al conurbano bonaerense no es con la minería, el petróleo o los alimentos, es potenciar la industria con una estrategia dedicada para las pymes”, sostuvo. Su planteo apuntó a que la respuesta debe buscarse en el fortalecimiento de pequeñas empresas, antes que en un traslado de población hacia zonas con recursos naturales.
Expresó diferencias con la política económica nacional y señaló que su posición no supone respaldar “a los grandes industriales que supuestamente aprovechan la protección hace años”, sino acompañar a quienes intentan poner en marcha negocios en un contexto de apertura de importaciones. “En eso no comparto la teoría económica del Gobierno nacional”, agregó.
También mencionó el caso de Estados Unidos, donde el presidente Donald Trump elevó aranceles para resguardar a empresas locales. Sostuvo que Neuquén debe preservar las oportunidades laborales de su población, en un escenario en el que la cantidad de trabajadores que llegan y la de bebés que nacen a nivel local son similares.
La advertencia demográfica se complementó con un diagnóstico sobre la capacidad física que requiere el crecimiento de Vaca Muerta. Sapag identificó la logística como uno de los rubros donde todavía es posible reducir costos, en particular por el traslado de arena utilizada en la explotación petrolera offshore.
Según explicó, ese insumo “moviliza unos siete millones de toneladas y en unos ocho años van a ser 15 o 20 millones”. La proyección anticipa una mayor exigencia sobre los corredores viales de la provincia, aun cuando las empresas avancen con alternativas que combinen ferrocarril y camiones.
El exgobernador cuestionó el efecto de ese movimiento sobre las rutas. “Ya destruimos la Ruta 22 y ahora podríamos hacer lo mismo con la Ruta 40”, evaluó al aludir a la iniciativa de YPF para transportar arena mediante un sistema mixto. El volumen creciente de cargas, señaló, puede profundizar un cuello de botella que impacta sobre la circulación cotidiana y la actividad productiva.
Como alternativa, Sapag propuso construir una vía exclusiva para ese flujo. “Así como tenemos gasoductos o oleoductos dedicados, hay que hacer rutas dedicadas y ver quién asume esa responsabilidad”, dijo. La idea apunta a separar el tránsito pesado de las rutas que usan habitantes, servicios y otras actividades.
Sapag formuló declaraciones en la feria Argentina Oil & Gas, donde presentó su libro Vaca Muerta: Tesoro y faro para la Argentina. Situó el origen del ciclo actual en el intento de revertir el declive de la producción convencional.

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