El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, explicó el sábado que la decisión de Donald Trump de eximir a Rusia de nuevas sanciones equivale a una suspensión de 60 días para analizar el impacto en la economía mundial.
Según el jefe de la diplomacia estadounidense, el presidente quiere usar ese plazo para evaluar qué significará aplicar sanciones y aranceles sobre la economía mundial y también sobre la economía estadounidense.
Rubio hizo estas declaraciones antes de iniciar una visita a Uzbekistán e India. Afirmó que distintos conflictos están repercutiendo en los precios de la energía a nivel global.
Entre esos conflictos, el funcionario mencionó la guerra de Estados Unidos contra Irán y los ataques a Arabia Saudita por parte de los hutíes de Yemen. Dijo que esos episodios están empezando a chocar entre sí.
“Estos conflictos en todo el mundo están empezando a chocar entre sí y están teniendo un impacto no solo en los precios globales del petróleo y el diésel”, sostuvo Rubio, y agregó que también afectan a las economías.
La medida de Trump se conoció después de que el viernes firmara una orden ejecutiva que eximió a Rusia de las sanciones y aranceles que el Congreso había impuesto en septiembre.
Esas medidas afectaban a funcionarios, oligarcas e instituciones financieras rusas, y daban al presidente la facultad de sancionar a los principales compradores de petróleo y gas rusos.
El objetivo era cortar las fuentes de financiación de los partidarios de Vladímir Putin y de su guerra contra Ucrania. Pero, a última hora del viernes y dos días antes de que la ley entrara en vigor, Trump eximió a Rusia de esas restricciones.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, afirmó que la suspensión de sanciones “alienta” a Putin a continuar sus ataques contra Kiev y le ofrece recompensas financieras.
La orden de Trump se produjo tras un acuerdo entre Washington y Moscú que permite a Estados Unidos importar diésel ruso. El impacto de las subas del precio del diésel, asociado a la guerra de Oriente Medio, golpea a la economía estadounidense.
La preocupación por el costo de vida está en primer plano para los votantes de cara a las elecciones de medio mandato de noviembre, donde los republicanos podrían perder el control del Congreso.
En ese contexto, la suspensión de 60 días se presenta como una pausa para medir el efecto de las medidas económicas en un escenario de tensiones globales y precios energéticos en alza.
La decisión generó críticas de legisladores de ambos partidos en Estados Unidos. El malestar se intensificó porque la exención se firmó apenas dos días antes de que la ley entrara en vigor.

Comentarios