El presidente estadounidense Donald Trump afirmó este domingo que su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, no quiere poner fin a la guerra con Rusia. La declaración se produjo en medio de crecientes tensiones entre Washington y Kiev, y en un contexto electoral que presiona al republicano.
En un mensaje publicado en su red Truth Social, el republicano escribió: “A Zelenski no le importa y, francamente, con todo el dinero que Europa (...) le está dando... no quiere poner fin a esta guerra, y probablemente nunca quiso hacerlo”. La publicación, según el texto, justifica sus recientes decisiones favorables a Moscú.
El viernes, Trump eximió a Rusia de nuevas sanciones estadounidenses. Unos días antes se anunció un acuerdo entre Washington y Moscú que permite a Estados Unidos importar diésel ruso, en un intento por bajar los precios de los combustibles antes de las elecciones de medio término del 3 de noviembre.
Trump sostuvo que “se están logrando grandes avances” en las conversaciones sobre la guerra y añadió: “íy eso incluye las negociaciones actuales sobre rehenes!”. Minutos después, reiteró su acusación de que Ucrania estaría atacando deliberadamente refinerías rusas con el objetivo de perjudicar al Partido Republicano en las elecciones.
Las encuestas muestran que el partido de Trump se encamina probablemente a una dura derrota en los comicios. Muchos votantes están profundamente molestos por los costos del combustible, que se han disparado desde que comenzó la guerra con Irán a finales de febrero.
El presidente estadounidense fue más allá y señaló: “Zelenski está usando las refinerías de diésel en Rusia como objetivo, sabiendo que estos ataques están afectando gravemente a los mercados mundiales de diésel, incluidos los de Estados Unidos”.
En un intento de distensión, Zelenski se declaró más temprano en el día “agradecido” por la reanudación por parte de Washington del intercambio de inteligencia que permite alertar a Kiev de los ataques balísticos rusos. La reanudación llega después de una interrupción de tres días.
El jueves, Trump había calificado de “vergüenza” la reanudación por parte de Kiev de los ataques contra las refinerías rusas. La tensión entre Washington y Kiev se intensifica en un momento en que el presidente estadounidense busca explicar por qué adoptó medidas que beneficiaron a Moscú.
El acuerdo para importar diésel ruso se enmarca en la preocupación por los precios de los combustibles. Según la información, los costos se dispararon desde finales de febrero, cuando comenzó la guerra con Irán, y esa suba pesa sobre los votantes que podrían definir las elecciones de medio término.

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