El entrenador de Banfield, Pedro Troglio, protagonizó una explosiva conferencia de prensa tras el empate 0 a 0 ante Independiente Rivadavia en el estadio Florencio Sola. Lo que comenzó como una consulta rutinaria sobre el partido se transformó en una descarga sin filtros contra periodistas y una denuncia sobre su situación contractual.
"Estoy molesto con muchos de ustedes, con muchos que han pedido mi cabeza. Eso es de muy mala gente", disparó el técnico de 61 años apenas comenzó la rueda de prensa. "Porque uno puede criticar, opinar de fútbol, no pedir la cabeza de un entrenador, no pedir el trabajo de alguien, porque son periodistas, muchachos".
El entrenador del Taladro fue más allá y denunció operaciones mediáticas en su contra: "Creo que están operando de una manera incómoda para mí, no me lo merezco. Que tengan problemas con otra gente no tienen que involucrarme a mí". Sin embargo, no mencionó nombres específicos de los comunicadores a los que apuntaba.
En un momento de máxima tensión, Troglio reveló un dato que sorprendió: "No cobra" su sueldo en el club de Lomas de Zamora. "Soy un entrenador de fútbol que se dedica a esto, que viene todos los días a laburar, no cobra y le está metiendo el lomo como un loco", confesó, pasando factura directa a la dirigencia banfileña.
El técnico también defendió su gestión recordando triunfos recientes: "El clásico pasado lo ganamos acá. Parece que nunca ganaste el clásico, porque no sé de dónde sacan todas las cosas para maltratar a alguien". Se refería a la victoria ante Lanús en el Florencio Sola, aunque luego perdieron la revancha en la Fortaleza con un gol sobre la hora.
"¿Adónde me tengo que ir, papi? Si hace un año que el equipo viene poniendo el pecho como un loco acá, sin quejarme", se preguntó retóricamente Troglio. Y cerró con una frase contundente: "Me voy a quedar y me van a tener que bancar la cara".
El momento de Troglio llega en un contexto delicado para Banfield, que ya no tiene chances de clasificar a los playoffs del torneo Apertura. El equipo atraviesa una racha de seis partidos sin ganar de visitante, algo que el propio entrenador reconoció como inédito en su carrera.
La situación del técnico en el sur del conurbano se vuelve cada vez más tensa, con hinchas divididos entre quienes apoyan su continuidad y sectores que reclaman un cambio. La confesión sobre su falta de cobro agrega un elemento más a la crisis institucional que vive el club de Lomas de Zamora.

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