El acusado Tony Janzen Valverde, conocido como 'Pequeño J', declaró por segunda vez ante la Justicia en el marco del triple crimen de Florencio Varela que conmocionó al conurbano bonaerense. Desde el penal de Marcos Paz, donde permanece detenido, volvió a negar su participación en el asesinato de las tres jóvenes y pidió perdón a las familias.
Durante la audiencia por videollamada ante el juez federal Jorge Rodríguez, el peruano de 22 años relató los motivos que lo llevaron a dejar su país natal. Contó que tras cumplir 18 años buscaba una nueva vida y eligió Argentina después de ver en internet imágenes del Obelisco y la selección de fútbol, descartando Chile como destino alternativo.
'Pequeño J' explicó que cruzó la frontera de manera ilegal desde Bolivia y se instaló en Villa Zabaleta, donde alquiló una habitación y comenzó a trabajar vendiendo ropa en La Salada. Fue allí donde conoció a Miguel Ángel Villanueva Silva, otro acusado en la causa, quien supuestamente le ofrecía 'changas' porque 'no le gustaba salir de la villa'.
Respecto al 18 de septiembre, fecha previa al triple crimen, Janzen Valverde admitió haber estado en la casa de la calle Chañar de Villa Vatteone donde fueron torturadas y asesinadas Morena Verdi, Brenda del Castillo y Lara Gutiérrez. Según su versión, estuvo solo 30 minutos junto a Celeste Magali González Guerrero y dos hombres identificados como 'El Gordo' y 'El Negro'.
El acusado sostuvo que se retiró después de una breve reunión donde 'El Gordo' le mostró las habitaciones y le pidió a González Guerrero que consiguiera parlantes para una supuesta fiesta. Sobre la noche del crimen, afirmó que solo acompañó a ver una camioneta Chevrolet blanca y que luego recibió una pistola y dinero de Matías Ozorio, arma que guardó pocos días.
'Yo no sabía nada del plan que tenían ellos, no tenía idea', insistió durante su declaración. Tras el hallazgo de los cuerpos, decidió fugarse del país porque temía ser detenido. Relató que viajó con Ozorio hasta la frontera con Bolivia, cruzando en bote tras pagar una suma en dólares a un contacto desde José C. Paz.
Durante el escape, recordó que había dejado una maleta y un arma en la villa, pidiendo a una vecina que las escondiera o destruyera. Desde Bolivia continuaron hasta Perú, donde en Arequipa decidió separarse de Ozorio. Finalmente fue detenido en Pucusana y extraditado a Argentina por orden judicial.
El peruano también negó vínculos de su familia con el narcotráfico, asegurando que sus parientes 'no son narcos ni millonarios' y que su abuelo vive en condiciones difíciles. Cerró su declaración con un mensaje a los familiares de las víctimas: 'Les pido disculpas por la tragedia que hicieron esos tipos, yo no sabía nada del plan'.

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