El trigo volvió a cerrar al alza en Chicago tras una seguidilla de subas que llevó el precio de US$ 190 a más de US$ 230 por tonelada en apenas cinco meses. La suba de US$ 40 por tonelada en lo que va del año impacta directamente en los productores bonaerenses, que ven crecer los ingresos pero también enfrentan costos de producción récord.
El cereal concluyó la jornada en Chicago con US$ 245,15 por tonelada, tras un alza de US$ 1,01. En los primeros dos días de la semana, el commodity escaló US$ 11,58, consolidando una tendencia alcista que tiene raíces profundas en el mercado global.
Las razones de esta escalada son dos: el anuncio de la Casa Blanca de que China comprará productos agrícolas estadounidenses por US$ 17.000 millones en los próximos tres años, y la proyección de que Estados Unidos concretará la peor cosecha en más de 50 años con apenas 41 millones de toneladas debido a la falta de lluvias.
El Departamento de Agricultura estadounidense (USDA) redujo del 28% al 27% la proporción de trigos de invierno en estado bueno/excelente, muy por debajo del 52% de igual momento del año anterior. Esta sequía en el principal exportador mundial genera un efecto dominó que beneficia a los productores argentinos.
Matías Contardi, analista de la Bolsa de Comercio de Rosario, explicó que hubo "un cambio total de expectativas, donde pasamos de un escenario global totalmente ofertado con suministros en niveles récord para dar un cambio de 180° y contar con un panorama de reducción en la producción y baja de la oferta".
A esto se suma el cierre del estrecho de Ormuz y la suba de los fertilizantes, impactando en países que todavía no habían comprado el insumo. "Todo eso redundó en una caída en la intención de implantación como sucede en Argentina y Australia", agregó Contardi.
Sin embargo, la cara B de esta bonanza es preocupante para los productores de la región. "Hoy el costo de producción subió muchísimo: la relación urea-trigo está más alta que cuando estalló la guerra entre Rusia y Ucrania", advirtió el analista. La relación entre costos y precio de trigo a cosecha está en máximos desde 2015, configurando "un escenario productivo complejo".
Para los productores del Gran Buenos Aires y la zona núcleo, esto significa un dilema: mientras los precios internacionales ofrecen mejores márgenes, los costos de fertilizantes, combustibles y otros insumos clave se han disparado. La ecuación económica se mantiene tensa pese a la mejora en los valores de venta.
La situación contrasta con la cosecha récord argentina de la campaña anterior, que permitió al país posicionarse como uno de los principales beneficiarios de la escasez global. Los silos de la región metropolitana procesan toneladas que ahora valen significativamente más que hace cinco meses.

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