Los cultivos de trigo venían con altas posibilidades de alcanzar rindes de 40 y 50 quintales en la zona núcleo, con proyecciones de hasta 60 quintales en algunas localidades.
Sin embargo, heladas, Fusarium y el granizo de la última semana dejaron un final abierto, según advirtió Cristian Russo, jefe de la Guía Estratégica para el Agro de la Bolsa de Comercio de Rosario.
La tormenta del martes 3 de noviembre fue la más severa, con grandes acumulados de lluvia, ráfagas intensas y caída de granizo. La BCR estimó que la pedrea afectó cerca de 16.000 hectáreas en la zona núcleo, que abarca el sur de Santa Fe, el norte de Buenos Aires y el sudeste de Córdoba.
El norte de Buenos Aires, incluido en la zona núcleo, forma parte del escenario que se sigue evaluando.
En los relevamientos de la BCR ya se empiezan a ver los daños de las heladas. En Venado Tuerto, técnicos de la red GEA describieron una afectación variable: “Tenés algunas con daño en la espiga completa y otras con la mitad afectada”.
La fusariosis suma incertidumbre. En Los Quirquinchos detectaron la presencia de la enfermedad y temen que las lluvias favorezcan su avance. En Junín señalaron: “Seguramente vamos a empezar a ver espigas blancas”.
En María Susana, la situación es más alentadora: “Hay muy poca fusariosis”, contaron. El peligro son las lluvias, que “podrían empezar a lavar los granos y hacerles perder peso si son continuas y abundantes”. Los ingenieros relataron que están contando 500 espigas por metro cuadrado.
Por eso, se entusiasman con lograr un nivel de productividad “de aceptable a bueno”. En su zona esperan 40 a 50 quintales por hectárea o algo más. En Carlos Pellegrini, el trigo mantiene buenas perspectivas con rindes estimados en torno a los 40 quintales por hectárea y máximos de 45.
En Bigand, los recuentos de espigas oscilan entre 320 y 390 por metro cuadrado. Por ahora no se observa fusariosis y el rinde promedio esperado se mantiene en torno a los 40 quintales por hectárea. No obstante, “la alternancia de lluvias, la baja luminosidad y las temperaturas más elevadas cuando aparece el sol podría afectar la producción y la cosecha”.
Muy cerca, en Bombal, los técnicos estiman un rinde promedio de trigo de 40 quintales por hectárea con máximos que podrían alcanzar los 44. Por el momento, tampoco reportan casos de fusariosis en la zona.
En Venado Tuerto, las lluvias dejaron alrededor de 80 milímetros entre el fin de semana y el lunes. El granizo afectó algunos sectores pero no provocó daños de consideración. Sí comienza a observarse daño por heladas con afectación en las espigas.
Con información de: Clarín, Último Momento.

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