En el oeste de Chaco, una familia productiva cosechó 152 hectáreas de trigo en Palo Blanco, zona donde el cereal no es tradicional.
El lote, ubicado en el municipio de Los Frentones, registró un rendimiento promedio cercano a 2.900 kilos por hectárea y picos que superaron los 3.800 kilos.
Según el ingeniero agrónomo Agustín Luxen, la siembra se realizó el 3 de mayo, aprovechando una humedad poco habitual para la región.
Para el lote eligió una variedad de ciclo corto y usó una densidad de entre 55 y 58 kilos de semilla por hectárea, con una inversión acotada en el ciclo.
“Tuvimos picos de más de 3.800 kilos por hectárea y en más de 18 hectáreas estuvimos arriba de los 3.500 kilos”, detalló Luxen sobre la variabilidad del lote.
El dato tiene relevancia porque Palo Blanco no es una zona triguera: la abundancia de lluvia en otoño recargó los perfiles y habilitó el cultivo.
Entre marzo y mayo cayeron más de 500 milímetros, cuando la media histórica anual ronda los 800 milímetros.
El antecesor fue un girasol con performance inferior a la esperada. La cosecha del trigo se realizó hacia el 23 de enero y el lote quedó en barbecho.
El lote estaba “medio quedado”, y la decisión fue esperar y hacer un trigo temprano para generar cobertura y después apuntar a una soja o maíz como cultivo de renta.
El trigo no estaba pensado solo para generar ingresos: la idea era aprovechar la humedad, cubrir el suelo en invierno y continuar con una alternativa de verano.
El trigo se hizo sin finalidad de renta: si se daba una cosecha tardía, quedaba como cultivo de cobertura, señaló Luxen.
El planteo tuvo inversión acotada: no aplicaron fertilizantes durante el ciclo ni tratamientos contra enfermedades o insectos.
“Me da una buena renta ese trigo porque solamente tuve el gasto de las dos aplicaciones presiembra, la siembra, la semilla y luego la cosecha”, destacó.
La experiencia se explica por un cambio en decisiones productivas: las lluvias de otoño de los últimos dos años permitieron incrementar la superficie de cultivos de invierno.
Según Luxen, hay años con precipitaciones en otoño que habilitan cultivos invernales y otros en los que no.
La presencia de la chicharrita del maíz en las últimas campañas llevó a algunos productores a reducir la superficie de cereal y buscar otras alternativas.
De no haber sembrado trigo, Luxen tenía previsto implantar un sorgo temprano a mediados de septiembre, con destino principalmente a silaje.
Una parte de la producción ya fue comercializada “porque queríamos ser primicia”, mientras el resto quedó embolsado esperando una suba de precio.
A nivel nacional, el último informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires muestra una campaña con 6,5 millones de hectáreas sembradas.
Pese a una semana marcada por heladas y focos de granizo, el 94,6% del área mantiene una condición entre normal y excelente.
Con información de: Clarin, Ultimo Momento.

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