La interna del Gobierno nacional volvió a tensarse y luego a bajar el volumen. Patricia Bullrich, Karina Milei y Martín Menem compartieron una cena con senadores de La Libertad Avanza que duró dos horas y media y, según asistentes, tuvo un clima más ameno del esperado.
La duda inicial era si Patricia Bullrich iba a estar en la cena o si, además, iba a estar Martín Menem, su hombre de mayor confianza. La respuesta final incluyó a Karina Milei, la jefa del bloque y el menor de los primos Menem.
El encuentro generó expectativa. Un diputado nacional, autodenominado “violeta puro”, comentó: “Qué marcada de cancha...”, al ver que el trío estaba completo. Desde el bloque libertario citaron a Sergio Tomás: “no pasa nada”.
La semana anterior había sido opuesta. Cuando se presentó el Presupuesto 2027, la jefa de bloque de La Libertad Avanza estalló en público por cambios no anoticiados que rompían negociaciones. Hubo críticas a Luis Caputo y Diego Santilli, y un video cantando un tema de Lali.
Esta semana, en cambio, la tónica fue distinta. En el entorno de la dirigente dijeron: “Esto es un sube y baja” y que esperan “nuevos hits”. Bullrich, afuera del restaurante, dijo que la Mesa Política se desarrolló con tranquilidad y que la cena fue “muy amable”.
El cambio actitudinal fue percibido por la mesa chica de Karina Milei. No se les escapan las declaraciones que esbozó durante toda la semana pasada, pero afirman que su estrategia es “no seguirle el juego” para darle una excusa para romper o generar una situación de victimización por la dinámica propia que generan los karinistas.
Una fuente de primera línea del Gobierno sostuvo que “a ella no le conviene romper” y que “queda convivir” aunque no se lleven del todo bien en ciertos momentos.
La secretaria general de la Presidencia envió las invitaciones a la cena de miércoles por la noche hacia el comienzo de la semana, cuando ya se sabía que Bullrich debía comer con “El Jefe” después de la reunión de Mesa Política del martes. Esa previsión habría llevado a varios despachos a bajar el tenor de la discusión.
En el primer encuentro en la Casa Rosada, la conversación se fue distendiendo con el paso de los minutos. Hubo un primer apartado donde no se pudo esquivar lo que había sucedido la semana anterior. Ahí fueron importantes las voces de Diego Santilli y del secretario de Comunicación y Medios, Fabián Fernández, que ayudó a descomprimir el ambiente.
Bullrich expuso su malestar ante ese grupo y se acordó canalizar las críticas puertas adentro. Entre los estrategas políticos de la Casa Rosada persiste una cierta tranquilidad a partir del análisis de la conversación pública que generó la discusión de la senadora la semana pasada.
Consideran que dio en el clavo al salir a decir que el Gobierno se había equivocado por los cambios en discapacidad, pero que las formas que había utilizado en redes no tuvieron una conversación positiva. En el sector de Bullrich afirman lo contrario: que se instaló una conversación que le permitió desmarcarse en un asunto sensible.
Para CABA y el conurbano, la distensión puede reducir el ruido nacional que suele condicionar la agenda local. La clave será si el acuerdo puertas adentro se sostiene cuando vuelvan a discutirse presupuesto y políticas públicas.
Con información de: Infobae. Notibaires24.

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