Una explosión ocurrida el 4 de mayo en la mina La Ciscuda, operada por Carbonera Los Pinos S.A.S. en Sutatausa, Cundinamarca, Colombia, provocó la muerte de nueve mineros y dejó otras seis personas heridas que fueron trasladadas al Hospital Regional de Ubaté.
El accidente, según explicaron las autoridades, fue resultado de la acumulación de gases en un entorno subterráneo de alto riesgo. La magnitud del suceso obligó a la activación inmediata del Puesto de Mando Unificado (PMU) y el despliegue de equipos especializados que incluyeron tres ambulancias, cuerpos de Salvamento Minero, bomberos de Ubaté y personal de la Unidad Administrativa Especial para la Gestión del Riesgo de Desastres de Cundinamarca.
Álvaro Farfán, capitán de Bomberos Cundinamarca, confirmó desde el lugar: "Tenemos el reporte de seis lesionados, los cuales fueron valorados y remitidos directamente al centro hospitalario del municipio de Ubaté. Al momento se reportan nueve mineros fallecidos, los cuales están en proceso de recuperación de los cuerpos por parte del grupo especializado de rescate minero".
La Alcaldía de Sutatausa emitió un comunicado donde el alcalde Jhonatan Ricardo Ojeda Barrera expresó su "profunda tristeza y solidaridad con las familias de los mineros que lamentablemente fallecieron". El mandatario local también extendió "deseos de pronta recuperación a los mineros sobrevivientes" y agradeció a los equipos de rescate.
El accidente ocurrió en el sector Mantogrande de la mina La Trinidad, a 600 metros de profundidad. Según la Agencia Nacional de Minería (ANM), la explosión se produjo por la acumulación de gases, especialmente metano, en espacios con ventilación deficiente.
La tragedia cobra particular relevancia porque la ANM había realizado una visita técnica el 9 de abril de 2026, apenas un mes antes del accidente, donde dejó constancia de varias recomendaciones específicas en materia de seguridad operativa. Entre las medidas propuestas se incluyó actualizar las labores de inertización para controlar el polvo de carbón, instalar barreras adicionales en puntos críticos y realizar la hermetización total de espacios abandonados donde ya se habían detectado emanaciones de gases.
La autoridad minera también había solicitado a la compañía incluir en su matriz de riesgos todos los aspectos relativos a explosiones y derrumbes, e insistió en la necesidad de reforzar los sistemas de ventilación y el monitoreo constante para evitar situaciones como la ocurrida.
Este tipo de accidentes en la industria minera del carbón suelen estar relacionados con la acumulación de gases inflamables como el metano, que se genera naturalmente en las minas subterráneas. La ventilación adecuada y el monitoreo constante de gases son medidas fundamentales para prevenir explosiones en estos entornos de alto riesgo.
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