Un jubilado de 76 años murió decapitado tras chocar con su automóvil contra un tractor agrícola en la ruta provincial 77, a la altura del paraje Santa Irene, cerca de Miramar. El trágico siniestro ocurrió el lunes por la noche alrededor de las 20 horas y expuso una cadena de irregularidades que terminaron en tragedia.
Según las primeras investigaciones, el conductor del Volkswagen Voyage impactó por alcance contra un tractor Deutz que circulaba con un pinche doble enganchado en la parte trasera. Este dispositivo metálico, utilizado para transportar rollos de pastura compactada, tapaba completamente las luces traseras del vehículo agrícola, impidiendo que fuera visible en la oscuridad.
La fuerza del impacto fue devastadora: uno de los pinches metálicos golpeó la cabeza del automovilista y le provocó la decapitación, causando su muerte instantánea. La víctima, oriunda de Miramar, no fue identificada públicamente por las autoridades.
Las irregularidades no se limitaron al equipamiento del tractor. El conductor de la maquinaria agrícola no contaba con licencia habilitante para conducir este tipo de vehículos y, además, circulaba de noche, una práctica expresamente prohibida por la Ley Nacional de Tránsito cuando no se reúnen las condiciones de seguridad y señalización requeridas.
Por disposición del fiscal Germán Vera Tapia, especializado en Delitos Culposos, el conductor del tractor fue aprehendido y alojado en una dependencia policial de Miramar. Está imputado por el delito de homicidio culposo y deberá responder por las múltiples infracciones que derivaron en el fatal accidente.
Este tipo de accidentes con maquinaria agrícola se han vuelto una preocupación creciente en las rutas bonaerenses, especialmente durante las épocas de cosecha cuando aumenta el tránsito de tractores y equipos rurales. Los especialistas en seguridad vial insisten en la necesidad de controles más estrictos sobre la circulación nocturna de estos vehículos y el cumplimiento de las normativas de señalización.
La tragedia de Miramar pone nuevamente en evidencia los riesgos que enfrentan los automovilistas en las rutas del interior bonaerense, donde la convivencia entre el tránsito urbano y la actividad agrícola requiere de mayor regulación y control por parte de las autoridades competentes.

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