Una premonición trágica se cumplió en Lobería, al sur de la provincia de Buenos Aires. Lucía Ermiaga, de 52 años, había advertido hace unos meses a su marido sobre Gonzalo Frascuelli: "El loquito ese que vos decías que era un accidente en el que mató a Mateo... anda haciendo picadas. Este en cualquier momento se manda otra cagada".
La profesora de yoga y estudiante de Psicología Social, madre de tres hijos, se refería al joven que a los 17 años había matado en diciembre de 2024 a Mateo Lauga (19) en un choque brutal con un Toyota Corolla en las afueras de la ciudad bonaerense.
El viernes pasado, a las 0:30 horas, la predicción de Lucía se volvió realidad de la manera más cruel: Frascuelli, ahora de 19 años, la embistió con su Volkswagen Bora gris cuando ella regresaba a su casa junto a sus gemelos de 12 años, tras dejar a su hijo mayor en el festejo de cumpleaños número 18.
El impacto ocurrió en la esquina de 25 de Mayo y 1° de Mayo, en pleno centro de Lobería. El Fiat Uno de Lucía terminó volcado tras el choque a alta velocidad. La mujer murió en el acto, mientras sus hijos quedaron atrapados hasta que rompieron un vidrio para sacarlos. Uno de los gemelos sufrió fractura de clavícula.
Julio Ardanaz (56), marido de Lucía y comisionista que luchaba día a día por los ingresos familiares, estaba jugando un torneo de truco en el club Independiente, donde se desempeña como DT de la Reserva, cuando recibió la llamada que cambiaría su vida para siempre.
"Me asomé y en el costadito de la ventana veo la cabecita de ella afuera y un manchón de sangre", relata Ardanaz entre lágrimas. "¡Me la mató, me la mató!", gritó desesperado al llegar al lugar, sin saber aún quién había causado la tragedia.
Uno de sus hijos le aseguró que Lucía intentó salvarlos: "Mamita donde lo vio intentó esquivarlo. Y fue por salvarme a mí, porque si no me chocaba a mí". El otro gemelo añadió: "Volé y choqué contra el techo".
Las cámaras de seguridad muestran a Frascuelli circulando junto a otros dos vehículos (un BMW negro y una Ford Maverick blanca) segundos antes del impacto. Los investigadores analizan si estaban corriendo picadas, ya que el joven es fanático de los autos de competición y la velocidad.
Tras el accidente que le costó la vida a Mateo Lauga -hijo del payador Fernando "Topo" Lauga-, Frascuelli había comenzado a acelerar un Fiat Uno tuneado y lograba escapar de los inspectores de tránsito. La Municipalidad de Lobería le denegó la renovación de la licencia de conducir, por lo que fijó domicilio en San Cayetano, a 140 kilómetros, donde obtuvo un nuevo carnet.
Sus padres -el padre es contratista rural y la madre contadora pública- le compraron el Bora que exhibía en redes sociales, donde dejaba en claro su pasión por la velocidad. El fiscal José Luis Cipolletti, de la UFI N° 1 de Necochea, lo imputó por "homicidio culposo agravado y lesiones culposas".

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