El Niño es un fenómeno climático que influye en las condiciones del tiempo y favorece escenarios de lluvias intensas y tormentas en algunas regiones. No afecta de la misma manera a todo el país ni implica que cada evento meteorológico vaya a tener las mismas características.
Cuando se combinan lluvias abundantes, viento y anegamientos, aparecen situaciones que requieren especial atención. Una de ellas es la seguridad eléctrica.
El agua y el viento pueden afectar instalaciones de la vía pública, mientras que la caída de ramas u otros elementos puede dañar postes y tendidos. Saber qué hacer -y, especialmente, qué no hacer- ayuda a reducir la exposición a situaciones peligrosas.
Una de las recomendaciones más importantes es también la más sencilla: si hay un cable caído, no hay que acercarse ni intentar moverlo.
Aunque a simple vista no sea posible determinar su estado, la conducta segura es mantenerse a distancia y dar aviso a la empresa distribuidora de la zona a través de sus canales oficiales.
Ella es quien cuenta con la experiencia y el equipamiento para resolver la situación de forma segura.
Lo mismo vale para postes, estructuras o instalaciones dañadas, húmedas o en contacto con agua. Ante una zona anegada, conviene evitar circular.
No siempre es posible identificar visualmente si existe una instalación afectada. Por eso, elegir otra vía y mantenerse alejado de la zona es la opción segura.
Si ingresa agua al hogar, no se deben manipular artefactos ni instalaciones eléctricas con las manos húmedas o mientras se esté en contacto con agua.
Si no podés acceder al tablero o no sabés dónde está, podés desenchufar equipos como lavarropas o tele de manera individual, pero únicamente si están secos y podés hacerlo sin entrar en contacto con agua.
Si un equipo ya se mojó, no intentes desenchufarlo: lo dejás ahí. Después del episodio, las instalaciones afectadas deben verificarse antes de volver a utilizarlas y, ante fallas o dudas, corresponde consultar a un profesional matriculado.
La prevención empieza antes de la tormenta. Seguir los pronósticos meteorológicos y las alertas de organismos oficiales permite anticipar condiciones adversas. Durante el evento climático, también es importante consultar las comunicaciones de la distribuidora de cada barrio.
Ante una situación peligrosa, la indicación es clara: alejarse, no intervenir y utilizar los canales oficiales para dar aviso. Frente a fenómenos meteorológicos intensos, contar con información confiable y saber cómo actuar puede hacer una diferencia, porque la mejor energía es la de estar preparados.
Con información de: Clarín y Brand Studio.

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