Una toma de rehenes en la Alcaidía 1-A de Microcentro duró cinco horas y terminó con 31 presos trasladados a otras alcaidías porteñas.
El conflicto comenzó a las 12.36, cuando tres policías de la Ciudad fueron retenidos por detenidos. Dos fueron liberados en las primeras negociaciones y el tercero quedó cautivo hasta las 17.30.
Según el ministro de Seguridad, Horacio Giménez, la pelea entre dos reos derivó en la retención de un subcomisario, un inspector y un oficial mayor.
Los detenidos usaron un celular para filmar, fotografiar y expresar sus demandas. Entre los reclamos, según fuentes de la PPN, estaban ser derivados al penal de Ezeiza y mejorar las condiciones del encierro.
La mediación estuvo a cargo de un comité con el Ministerio de Seguridad, la PPN, la fiscalía y el Servicio Penitenciario Federal. También intervinieron bomberos y el SAME revisó a todos los involucrados.
La alcaidía tenía dos celdas compartidas por los detenidos, sin espacio de visitas, comedor ni sectores al aire libre. Entre ellos había dos con condena firme, uno alojado allí hace más de dos años y medio.
El auxiliar fiscal Marco Juliano Zunino imputó a los presos por privación ilegítima de la libertad con fines coactivos agravada, daño agravado y lesiones leves. En las próximas horas prevé indagar a al menos 10 involucrados.
Fuentes del Ministerio de Seguridad confirmaron que los 31 trasladados estaban procesados por robo, hurto y drogas. El episodio ocurrió después del traslado de presos de Devoto a la nueva unidad de Marcos Paz.
La Ciudad prometió trasladar antes de fin de año a otros 700 detenidos a la unidad penitenciaria de Marcos Paz para descomprimir alcaidías y comisarías. Giménez adelantó que la alcaidía quedará cerrada por un tiempo.
Además, se analizaba la situación de uno de los involucrados que habría sido golpeado durante el episodio. El operativo de seguridad buscó evitar intentos de fuga mientras se negociaba la liberación.
El objetivo de la negociación era preservar la vida del personal policial. Por ese motivo, también intervino bomberos, explicó Giménez. El funcionario destacó que el comité de crisis actuó de manera coordinada.
Los presos denunciaron que en el lugar no estaban dadas las condiciones para garantizar sus derechos básicos. Juan Iraizos, coordinador de Centros no penitenciarios de la PPN, estuvo en la alcaidía para mediar con los detenidos.
El fiscal continuaba recabando pruebas y se prevé que en las próximas horas indague a los involucrados. La alcaidía quedó vacía y cerrada por un tiempo, según adelantó el ministro.

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