La madrugada del jueves se volvió tensa en la Comisaría Vecinal 1 D, ubicada en Lavalle 451, a ocho cuadras de la Casa Rosada. Un vecino escuchó desde su departamento las frases “Te lo mato, te lo mato” que salían de los calabozos.
El hombre, que vive en un departamento que da al pulmón de la comisaría desde hace seis meses, dijo que los gritos, golpes contra barrotes y pedidos de baño se volvieron parte de su rutina. Con un bebé recién nacido, reconoció que el ruido nocturno ya era cotidiano. No puede ver lo que pasa dentro de la alcaidía, pero algunos golpes se escuchan tan cerca que, cuando está en el baño, siente que van a tirar abajo su puerta.
Según su relato, esta vez los ruidos comenzaron alrededor de las 3.30 de la madrugada. Una hora después, escuchó amenazas reiteradas, pedidos de agua y la impresión de que un detenido pedía ayuda mientras otros golpeaban a un compañero que se habría negado a participar de algo. No pudo ver la escena.
A la mañana, cuando salió a comprar pan, encontró la calle cortada y un despliegue de Policía de la Ciudad, bomberos y personal médico en el microcentro. Recién entonces supo que algo grave ocurría en la dependencia. Los familiares de los detenidos empezaron a acercarse y el conflicto escaló.
La versión del ministro de Seguridad porteño, Horacio Giménez, fue que la pelea entre diez detenidos comenzó a las 12.30. Intervinieron un comisario, un inspector y un oficial para separar a uno de los presos, pero los nueve restantes los increparon.
“Cuando el personal policial quiso poner orden fueron tomados de rehenes un subcomisario, un inspector y un oficial mayor”, repasó el funcionario. Rápidamente se recuperó la libertad de dos policías y quedó retenido el oficial mayor.
Giménez dijo que el oficial fue tomado “para negociar, pero no negociaron nada”. Durante la tarde intervino la Fiscalía y se logró la liberación del policía y el control de la alcaidía. Fueron más de cinco horas de tensión con corte de tránsito en el microcentro.
Según el ministro, había 31 detenidos en total y 23 participaron de los incidentes. Todos resultaron ilesos, aunque el oficial de rehén sufrió el robo de sus pertenencias, entre ellas su celular, con el que los presos grabaron videos y le quitaron dinero de billeteras virtuales.
Beatriz Noemí Salto, madre de Marcos David Olivera, de 30 años, preso desde hace cinco días por robo, contó que su hijo le mandó un mensaje al mediodía avisando que había un rehén y que “se había armado quilombo”. Dijo que los internos se oponían al traslado al penal de Marcos Paz.
El episodio dejó expuesta la tensión en una dependencia del microcentro, a ocho cuadras de la Casa Rosada, y sumó otra escena de conflicto en los calabozos porteños.
Con información de: Clarín y Último Momento.

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