En las calles de Buenos Aires, una especie de árbol de copa frondosa vuelve a pintar de amarillo veredas, plazas y avenidas.
Se trata de Tipuana tipu, conocida como árbol llorón o Tipas, originaria del norte argentino y de la zona selvática de Bolivia y Brasil.
En la Ciudad, se la considera parte del patrimonio nacional de Buenos Aires desde finales del siglo XIX, gracias a la incorporación del paisajista Carlos Thays para darle color y sombra a las calles.
Aunque todavía faltan algunos meses para su floración, durante los primeros días de diciembre este árbol se destaca durante todo el año, ya que se lo encuentra en lugares claves de la Ciudad.
Sus flores amarillas caen y crean un manto que pinta de color las veredas, calles y plazas. Existen casi 15 mil ejemplares de Tipas distribuidos en distintas zonas de las 15 comunas, y por su tamaño aportan sombra al paisaje urbano.
En su zona de origen, el árbol puede medir cerca de 40 metros y tener troncos de más de un metro y medio de ancho.
En la Ciudad, el promedio ronda los 15 metros en las veredas y los 17 metros en parques y plazas, aunque algunos rozan los 35 metros, con troncos de hasta 160 centímetros de ancho.
La especie se reconoce más allá de su copa frondosa y sus flores amarillas, pero también por un fenómeno que muchos describen como llanto.
Al pasar por debajo de la copa, puede sentirse una llovizna fina, y por eso muchos se refieren a esta especie como el árbol que llora.
Sin embargo, su explicación no se relaciona en lo absoluto con un llanto. Especialmente durante la primavera y el verano, la “lluvia” que cae de estos árboles se vincula con un insecto llamado chicharra de la espuma o Cephisus siccifolius.
Durante su estado juvenil, este insecto se alimenta de la savia de las Tipas. La succiona de los brotes y, al mismo tiempo, va excretando un líquido que forma una espuma.
Cuando esa espuma se acumula en las hojas, cae en forma de gotas de un líquido azucarado. De acuerdo con los expertos en arbolado, se trata de una situación común en este tipo de árboles y no es dañino para la especie ni para los humanos.
Por eso, el amarillo de las Tipas y su sombra son parte del paisaje urbano, con casi 15 mil ejemplares repartidos en las 15 comunas.

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