Con el Mundial 2026 cada vez más cerca, Thierry Henry no esconde su optimismo por la selección francesa. El campeón del mundo en 1998 y leyenda del Arsenal fue categórico en diálogo con Paris Match: "Tenemos el equipo para ganar", aunque advirtió que tener el plantel no garantiza el título.
Las declaraciones del ex delantero cobran especial relevancia para el fútbol argentino, donde clubes como River y Boca han mostrado históricamente interés por figuras francesas. La confianza de Henry en su selección podría influir en las cotizaciones de jugadores galos que militan en Europa y que podrían ser objetivos de los grandes del fútbol porteño.
"No es fácil alcanzar la final por tercera vez", reconoció Henry, haciendo referencia a las finales consecutivas que Francia disputó en los últimos torneos. El ex futbolista admitió cierto chovinismo al hablar de su selección, pero mantuvo los pies en la tierra: "Tener el equipo para ganar es distinto a ganar realmente".
Para los hinchas argentinos, especialmente los de Racing e Independiente que han tenido vínculos históricos con el fútbol francés, las palabras de Henry generan expectativa sobre el rendimiento de los Bleus en un Mundial que se disputará en territorio norteamericano.
En una faceta más personal, Henry reveló cómo vive el fútbol junto a sus hijos, especialmente con Gabriel, el menor, quien le hace "75.000 preguntas en un minuto" durante los partidos. Esta dinámica familiar contrasta con su perfil como espectador: tranquilo y analítico, prefiere observar en silencio sin gritar ni discutir.
El ex Arsenal también recordó sus días como campeón mundial en 1998, aunque admitió que muchos detalles se han vuelto borrosos con el tiempo. Solo cuando sus hijos le preguntan sobre esa época busca videos para mostrarles, aunque la atención de ellos suele durar poco.
Para Henry, uno de sus momentos más importantes fue durante los Juegos Olímpicos de París 2024, cuando pudo compartir el evento deportivo con su familia. "Eso vale todo el oro del mundo", afirmó sobre la experiencia de vivir un acontecimiento deportivo rodeado de sus seres queridos.
Como comentarista y analista, Henry creció escuchando a las figuras clásicas de la narración francesa como Thierry Roland y Jean-Michel Larqué, aunque su favorito siempre fue Thierry Gilardi. Su estilo como espectador refleja esta influencia: prefiere la observación silenciosa por sobre los comentarios constantes que, según él, caracterizan a muchos aficionados.
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