Un avance médico revolucionario podría cambiar para siempre el tratamiento del cáncer de mama en los hospitales de Ciudad de Buenos Aires y el conurbano. Un ensayo clínico internacional con más de 4.400 participantes demostró que muchas mujeres pueden evitar la quimioterapia sin aumentar el riesgo de recurrencia de la enfermedad.
Los resultados del estudio OPTIMA, liderado por la University College London, se presentaron en el congreso de la American Society of Clinical Oncology (ASCO) en Chicago y prometen transformar el protocolo estándar para miles de pacientes cada año en Argentina.
El estudio se centró en personas de 40 años o más con cáncer de mama hormono-sensible —el tipo más común, que responde a hormonas como el estrógeno— que ya había llegado a los ganglios linfáticos cercanos. Para estas pacientes, el protocolo habitual incluye quimioterapia seguida de varios años de terapia hormonal, pero muchas reciben los efectos secundarios devastadores de la quimio sin obtener ningún beneficio claro.
La clave del avance está en una prueba genómica llamada Prosigna, desarrollada por la empresa Veracyte. El test analiza la actividad de los genes involucrados en el crecimiento del tumor a partir de una muestra de tejido extraída durante la cirugía o mediante biopsia. Una ventaja crucial es que puede procesarse en laboratorios del sistema de salud público sin equipamiento especial.
Las participantes del ensayo fueron divididas en dos grupos al azar. Un grupo recibió el tratamiento estándar: quimioterapia más terapia hormonal. El otro fue evaluado con el test Prosigna: quienes obtuvieron un puntaje alto —por encima de 60— recibieron ambos tratamientos, mientras que quienes tuvieron un puntaje bajo —igual o menor a 60— recibieron solo terapia hormonal.
De las 4.429 personas que participaron, el 68 por ciento obtuvo un puntaje bajo en el test. Para este grupo, los resultados a cinco años fueron prácticamente idénticos entre quienes recibieron quimioterapia y quienes no. El 94,8 por ciento de las pacientes que sí la recibieron estaban vivas y sin recurrencia; en el grupo que solo recibió terapia hormonal, ese porcentaje fue del 93,6 por ciento.
Un análisis estadístico adicional reveló que, como máximo, solo el 2 por ciento de las pacientes con puntaje bajo obtiene algún beneficio real de la quimioterapia. La diferencia quedó muy por debajo del umbral del 3 por ciento que investigadores y pacientes habían definido como límite aceptable.
"OPTIMA aborda un desafío de larga data en el tratamiento del cáncer de mama: identificar quién realmente se beneficia de la quimioterapia y quién no. Nuestros resultados muestran que muchas pacientes pueden evitarla de forma segura sin comprometer sus resultados", sostuvo el profesor Rob Stein, investigador principal del ensayo.
Los investigadores estiman que más de 5.000 pacientes por año en el sistema de salud público del Reino Unido podrían evitar la quimioterapia gracias a este ensayo. En Argentina, donde el cáncer de mama es la primera causa de muerte por cáncer en mujeres, el impacto podría ser igualmente significativo para pacientes atendidas en hospitales como el Hospital de Clínicas, el Italiano o centros oncológicos del conurbano.
A diferencia de estudios anteriores, OPTIMA incluyó tanto a mujeres premenopáusicas como a pacientes con enfermedad más extensa, incluso con más de tres ganglios afectados. En ambos casos los resultados fueron similares, lo que amplía considerablemente el universo de pacientes que podrían beneficiarse.

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