Una nueva tensión interna sacude al oficialismo. Karina Milei ordenó acelerar la reforma electoral que eliminaría las PASO, pero Patricia Bullrich pidió realismo y advirtió sobre la falta de acuerdos políticos necesarios para aprobar la iniciativa en el Congreso.
El choque se produjo el martes por la tarde durante la última reunión de la mesa política del Gobierno, de la que la ex ministra de Seguridad se retiró antes de que terminara. Según fuentes oficiales, los primos Martín y Eduardo "Lule" Menem transmitieron la orden de la hermana del Presidente: "Háganlo ya".
Bullrich puso reparos inmediatos. Consideró "desacertada la estrategia" de apurar la iniciativa y planteó que primero se deben alcanzar acuerdos con sectores aliados, particularmente con gobernadores provinciales. "Hay que ir despacio, no hay que soplar las velitas con tanta anticipación", advirtió ante el entusiasmo de sus interlocutores.
Este miércoles, la comisión de Asuntos Constitucionales del Senado comenzó a tratar el proyecto, tal como pretendían Karina Milei y los Menem. Sin embargo, en el oficialismo reconocen que lo más probable es que se imponga el criterio de realpolitik de Bullrich por sobre la urgencia de la Casa Rosada.
El apuro de la hermana del Presidente genera múltiples interpretaciones. Desde llegar al próximo turno electoral con reglas de juego más funcionales para una fuerza con poca penetración territorial, hasta aprovechar un momento de fortaleza política para obligar a la oposición a jugar defensivamente.
Para la oposición, la urgencia obedece a un intento de "reordenar la conversación pública" en medio de los escándalos que rodean al jefe de Gabinete Manuel Adorni. "Quieren generar un hecho político para que se deje de hablar de los pedidos de interpelación y moción de censura", señaló un dirigente opositor.
Uno de los ejes más resistidos es la eliminación de las PASO. Para la Rosada, permitiría "desarticularal peronismo" que hoy carece de liderazgo claro. Bullrich fue cruda en este punto: planteó que a lo sumo podrían lograrse acuerdos para que las PASO pasen a ser PAS (no obligatorias), con un sistema similar al estadounidense.
La alternativa es una nueva suspensión de las primarias, lo que también conviene al oficialismo. Pero los eventuales acuerdos chocan con la estrategia hegemónica de Karina Milei, quien quiere pelear en 2027 con listas propias en todas las provincias. Los gobernadores exigirían garantías de que La Libertad Avanza no les disputará el poder en sus territorios.
En el oficialismo algunos aconsejan prudencia de cara a 2027, observando que hay que ser cuidadosos con los aliados porque es una incógnita cómo estará la situación económica. "Y en Argentina hay balotaje. Lo mejor es conservar la gobernabilidad", apuntan en la bancada libertaria de Diputados.
Se trata de aritmética pura. Karina Milei y los Menem tienen la urgencia, pero Bullrich maneja la calculadora de los votos en el Senado, donde el oficialismo necesita construir mayorías para aprobar la ambiciosa reforma electoral.

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