La confirmación de la muerte de Agostina Vega, la adolescente de 14 años que había desaparecido hace una semana en Córdoba, desató una ola de indignación que se tradujo en marchas y protestas en distintos puntos de la capital provincial. El hallazgo de sus restos en un descampado del barrio Ampliación Ferreyra generó una inmediata respuesta de familiares y vecinos que se autoconvocaron para reclamar justicia.
La noticia se confirmó alrededor de las 17:30 del sábado, y rápidamente comenzaron a congregarse personas en los alrededores de la casa de la menor, ubicada en Alem y Rancagua, en el barrio General Mosconi. "Agostina, Agostina", gritaban los manifestantes mientras aplaudían y levantaban carteles con la imagen de la joven.
El dolor y la bronca se hicieron evidentes en las declaraciones de los familiares. "Nos cansamos de gritar, nadie nos escuchó. ¿Qué hago yo sin mi sobrina? No hicieron una mierda, ¿cuánto se tardaron?", expresó entre lágrimas la tía de Agostina. Por su parte, el tío de la menor fue más directo: "Vamos a quemar todo".
Para las 18:30, las calles cercanas a la vivienda ya se encontraban repletas de personas que marchaban en apoyo a la familia. Algunos manifestantes bloquearon las arterias con neumáticos, madera y cartón encendidos, mientras pedían respuestas a las autoridades por la demora en la investigación.
La madre de Agostina, Melisa Heredia, se encuentra internada en un hospital local tras descomponerse al conocer la noticia del hallazgo. Dentro de la casa familiar, los allegados se consolaban entre lágrimas y abrazos, mientras afuera crecía la multitud de vecinos solidarios.
"Le podría pasar a cualquier familia, por eso estamos acá y vamos a seguir estando. La Policía tendría que haber actuado, el fiscal también. Tardaron muchísimo", expresó uno de los vecinos presentes en la movilización. Muchas madres del barrio se sumaron al reclamo, identificándose con el dolor de la familia.
Tras finalizar la conferencia del fiscal Raúl Garzón alrededor de las 20:15 en la sede de Tribunales, un grupo de manifestantes decidió marchar hacia la comisaría donde la familia había intentado realizar la primera denuncia que no fue tomada. Este momento marcó el punto de mayor tensión de la jornada.
Al llegar al lugar, los vecinos se encontraron con un cordón policial desplegado para evitar que se acercaran a la dependencia. Según testigos presentes, se produjeron enfrentamientos entre manifestantes y efectivos policiales, aunque no se reportaron heridos graves.
El caso de Agostina Vega pone nuevamente en el centro del debate la efectividad de los protocolos policiales ante denuncias de desaparición de menores. La demora en tomar la denuncia inicial y la tardanza en el operativo de búsqueda fueron los principales cuestionamientos que realizaron familiares y vecinos durante las protestas.

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