Dos figuras clave del poder político y deportivo argentino llegaron al Mundial de Estados Unidos 2026 con equipaje judicial a cuestas. Claudio 'Chiqui' Tapia, presidente de la AFA, y Manuel Adorni, vocero presidencial, enfrentan procesos legales que los persiguen hasta territorio estadounidense.
Tapia viaja procesado por evasión fiscal e investigado por lavado de dinero. Sus abogados cumplieron la promesa de que estaría con la Selección en el Mundial, aunque las causas judiciales lo esperan a su regreso. La estrategia legal fue clara: pidieron que nadie investigue nada sobre la mansión de Pilar hasta que la Corte decida quién debe llevar la causa.
La paradoja es evidente: cuando lo procesaron, Tapia argumentó en su defensa que no podía ocuparse de los aportes al Estado porque viajaba mucho. Ironías del destino, fue beneficioso que la justicia no le creyera, caso contrario no lo hubieran dejado viajar nuevamente.
Por su parte, Adorni presentó su declaración jurada entre gallos y medianoche, justo antes del debut mundialista. El vocero presidencial enfrenta investigaciones por operaciones inmobiliarias con dólares cash, reformas edilicias y una red de prestamistas que incluye jubiladas y policías, con una escribana que previamente había trabajado para una banda de narcos de la efedrina.
El 6 de mayo habían anunciado que Adorni presentaría su declaración jurada 'en los próximos días'. Más de un mes después, los papeles llegaron como el tanque del general Alais: tarde y con expectativa. La adhesión de último momento al Régimen Simplificado de Ganancias busca obviar detalles sobre el origen del dinero, aunque no afecta la investigación penal.
En una curiosa coincidencia, el ministro de Justicia Juan Mahiques viaja a París con el juez federal Ariel Lijo, quien casualmente lleva la causa contra Adorni. Ambos visitarán el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), organismo ante el cual Argentina presenta sus avances en lavado de dinero y transparencia.
Desde veredas opuestas, tanto Tapia como Adorni llegaron a la orilla deseada: una isla paradisíaca de fútbol en medio del océano bravío de las noticias judiciales. Un suspiro de alivio, amarrados a Messi y sus muchachos. Pero como decía el anillo de Grondona, que dirigió la AFA durante 35 años: Todo Pasa. También pasará este Mundial.

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