El Superclásico del domingo en la Bombonera dejó una imagen de final anticipada: Boca ganó, rugió y quedó a un paso del título por Tabla Anual.
El Alberto J. Armando funcionó como caldera, con silbatinas para River desde la entrada en calor y un cotillón de paraguas, sombrillas gigantes y pirotecnia que marcó la localía.
La 12 buscó imponer la localía desde el primer minuto, con un griterío ensordecedor cuando los jugadores salieron por la manga y el túnel, y con pirotecnia por encima de los palcos.
El estadio también guardó un lugar para Diego Armando Maradona: varios telones en las populares recordaron su cumpleaños, en una tarde donde el recuerdo del ídolo acompañó el partido.
Antes del arranque, el público y los equipos respetaron un minuto de silencio en honor a la madre del entrenador de la selección, Lionel Scaloni, un gesto que pausó la caldera por unos segundos.
River llegó con Montiel, Otamendi, Acuña, Correa y Almada, cinco futbolistas que comparten historia con la selección argentina.
El árbitro Nicolás Ramírez, observado desde la previa, tuvo que intervenir casi de inmediato: Boca reclamó una falta de Martínez Quarta sobre Merentiel que evitó una ocasión manifiesta de gol.
El aviso de Silvio Trucco desde el VAR obligó a Ramírez a revisar la pantalla; al cambiar el fallo, River se volcó sobre el árbitro y el estadio explotó con la roja.
La expulsión de Martínez Quarta fue un punto de inflexión: Boca la celebró como un gol y River quedó apretado, abroquelado en defensa y buscando el contragolpe.
Al retirarse, el defensor central hizo un gesto frente a La 12: exhibió tres dedos en una mano y uno en la otra, en alusión al resultado de la final de la Libertadores 2019 en Madrid.
Con River en inferioridad, Boca encontró espacios para lastimar a un equipo que se cerró atrás y buscó el contragolpe; Rivero entró para rearmar la defensa y salió Lucas Beltrán.
La bronca también se cruzó entre excompañeros: Paredes le recriminó a Di Lollo la amarilla por una infracción contra Correa, lejos del arco y con el delantero de espaldas.
En el palco, Riquelme compartió la tensión con los entrenadores de juveniles Mariano Herrón, Claudio Morel Rodríguez y Clemente Rodríguez, antes de que Boca abriera la cuenta.
El festejo de Boca no fue solo futbolístico: el estadio recordó a Diego Armando Maradona con telones en las populares, y el plantel cantó antes del arranque y tras el final el hit “En todas partes vamo’ a estar”.
Con la victoria, Boca se metió en la última recta del torneo: la próxima semana, ante Defensa y Justicia, le bastará con triunfar para adjudicarse el título por Tabla Anual.
Con información de Infobae, sobre el Superclásico en la Bombonera.

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