El Superclásico de este domingo, desde las 15 en La Bombonera, define el presente de Boca y River.
El empate no les sirve a ninguno: Boca tiene 57 puntos y quiere seguir de cerca a la Tabla Anual.
River, en cambio, necesita ganar para asegurar su clasificación a los playoffs y arrimarse a la zona de Libertadores.
El gigante de banda roja tiene más para perder: su rival azul y oro tiene cuatro posibilidades para dar la vuelta olímpica.
Entre esos objetivos figuran la Liga, el Torneo Clausura, la Copa Argentina y la Sudamericana.
Incluso, si Boca es campeón local, definirá el Trofeo de Campeones el 19 de diciembre.
La regularidad de Boca en el segundo semestre lo posiciona mejor, aunque su gran objetivo era la Libertadores y quedó eliminado en la fase de grupos.
Con la llegada de Rodolfo Arruabarrena, elegido de Riquelme, el equipo cambió: estuvo 17 partidos invicto y apenas perdió 3 de 26.
Se afirmó Álvaro Montero en el arco, hubo 14 vallas invictas y Facundo Herrera le dio seguridad a la zaga.
Leandro Paredes se transformó en el eje del juego, complementado por Santiago Ascacibar y Milton Delgado.
Adelante explotó Leonel Flores, se potenció Miguel Merentiel y se disputan el último lugar Sebastián Villa y Alan Velasco.
Para este choque estará disponible Tomás Belmonte, operado de los meniscos hace cuatro semanas, y quedará en el banco.
Quedó afuera de la lista de concentrados Ángel Romero, mientras que River llega con un ciclo positivo de Leo Ponzio.
El breve ciclo de Ponzio suma 11 partidos, con 8 triunfos y apenas una derrota.
Ese sprint le permitió pasar del último puesto al cuarto lugar de la Zona B.
Aunque el funcionamiento colectivo está cuestionado, fluye la jerarquía individual de Nicolás Otamendi, Gonzalo Montiel y Marcos Acuña.
También son referentes con experiencia de Selección Thiago Almada y Ángel Correa, todos campeones del mundo en Qatar 2022.
River no podrá contar con Aníbal Moreno por molestias lumbares y Fausto Vera está descartado por un desgarro.
El clásico llega con ambos clubes como los más taquilleros del país y el duelo mueve una industria grande.
Para el fútbol argentino, el resultado puede cambiar la carrera por la Tabla Anual, los playoffs y la Libertadores.
La rivalidad nació a orillas del Riachuelo, cuando el duelo era el Clásico de la Dársena y las canchas estaban a metros del puerto.
River no se llamaba así hasta 1901, cuando se fusionaron Los Rosales y Santa Rosa.
Boca, en cambio, siempre se llamó del mismo modo desde 1905.
Lo que cambió fue la sociedad y, con ella, se acrecentó la distancia emocional entre uno y otro.
También creció el marketing alrededor del Superclásico.
De casi 50 millones de argentinos, más de la mitad alientan por los colosos nacionales.
El duelo forma parte de una lista de eventos deportivos imperdibles a lo largo de todo el mundo.
Con información de: Clarín. Superclásico en La Bombonera.

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