El coreógrafo y director Pablo Rotemberg presenta una nueva versión de Mi joven vida tiene un final, inspirada en Sunset Boulevard, con entrada gratuita.
La pieza, estrenada hacia fines de 2025 en la Sala Infinito, regresa ahora en la sala Piazzolla, un espacio tradicional a la italiana que modifica la relación con el público.
Según Rotemberg, el cambio de sala convirtió el reestreno en un estreno: el público ya no lo rodea a distancia mínima, sino que observa desde un escenario más convencional.
El director explicó que la adaptación demandó ensayos intensos y terminó en una obra menos performática, con un espectador más observador y menos participativo.
La obra toma como excusa la figura de Norma Desmond, la vieja estrella del cine mudo interpretada por Gloria Swanson en la película de Billy Wilder, de 1950.
En la versión escénica, Rotemberg es Norma Desmond y los bailarines Valentín Garingella y Ezequiel Posse son sus proyecciones en el pasado.
El director señaló que la película le sirve para hablar de la muerte, el paso del tiempo y el deterioro del cuerpo, además de la metatextualidad sobre la danza.
La pieza es coreográfica y tiene mucho texto, pero los bailarines tienen poquísimo texto y pueden lucirse físicamente.
Sobre la estructura, Rotemberg aclaró que no tiene una forma narrativa, con comienzo, desarrollo y final.
El coreógrafo recordó que llegó a la danza después de probar el piano, la pintura, la escultura y el cine.
Rotemberg contó que empezó por el piano, gracias a su tía Dora, una pianista con poca paciencia para enseñar, y luego pasó a una profesora barrial que leía revistas mientras él tocaba Para Elisa.
Su padre, aficionado al arte, soñaba con que fuera pianista o se dedicara a otra profesión artística; por eso también probó la pintura y la escultura, inspirado por un libro sobre la vida de Miguel Ángel.
Después estudió paisajismo, fue jardinero y luego ingresó a la Universidad del Cine, creada por Manuel Antín.
La danza llegó por una recomendación de una compañera de las clases de teatro de Ricardo Bartís, porque también quería ser actor; fue un descubrimiento intenso, con dos o tres clases por día.
La decisión de volver al escenario surgió porque quería regresar a actuar después de dedicarse solo a la dirección, y la obra nació de improvisaciones con los bailarines.
El director explicó que la obra nació de cuatro o cinco ensayos y improvisaciones con Valentín Garingella y Ezequiel Posse, sin una idea precisa al principio.
La relación con Sunset Boulevard es una excusa para hablar de temas que lo interesan y que aparecen en la película.
También aparece el personaje tiránico y egocéntrico que interpreta Gloria Swanson, junto a muchas referencias a la danza.
El equilibrio entre movimiento y palabra permite que los bailarines muestren su físico, mientras el texto guía la pieza.
La obra se presenta en el Centro Borges con entrada gratuita, y propone una mirada sobre el pasado y el cuerpo.

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