La ola polar que azotó Buenos Aires la última semana convirtió a los lugares bajo techo en refugios contra el frío extremo. Sin embargo, en algunos vagones del subte la situación fue paradójica: mientras las estaciones ofrecían alivio, al subir a ciertos coches la sensación era como volver a la calle por el aire acondicionado helado.
La anomalía térmica se registra principalmente en los vagones CAF 6000 de la línea B, que funcionan desde 2014 cuando llegaron desde España. Estas 86 unidades tienen apertura manual de puertas y ventanas herméticamente cerradas, lo que exige mantener el aire acondicionado encendido permanentemente.
Fuentes de Emova, administradora del subte, confirmaron a este medio que "nunca hasta ahora tuvimos una queja por frío en el subte, siempre los reclamos son por el calor". Sin embargo, las redes sociales muestran otra realidad: "Subte del or... te prenden el aire acondicionado con 5 grados y en verano bien gracias", escribió una usuaria durante los días más fríos.
La empresa explicó que las formaciones CAF tienen temperaturas reguladas automáticamente: se setean a 22 grados desde el 1 de octubre y a 24 grados desde el 1 de junio. Cuando se les consultó por qué la temperatura dentro de los vagones era similar a los 12 grados de la calle, ofrecieron una curiosa respuesta: "El compresor del aire no puede bajar de los 20 grados".
Esta explicación contrasta con las imágenes de pasajeros viajando con brazos cruzados, camperas hasta el cuello, bufandas y gorros dentro de los vagones. Los reclamos se multiplican desde hace tiempo: "Línea B de subte con el aire acondicionado a todo lo que da en frío, pero muy frío! Esta ciudad atenta contra nosotros", había posteado un usuario en el invierno de 2025.
El problema no se limita a la línea B. La línea E también presenta irregularidades térmicas: "Me acabo de subir al subte E y tiene el aire prendido hermana estamos a fines de mayo y son las 7 de la mañana", se quejaba un pasajero la semana pasada. Otros denuncian la situación opuesta: vagones sin ventilación y aire acondicionado apagado en pleno verano.
La situación se agrava por la variable del calor humano. En hora pico, cuando los vagones están repletos, el calor corporal hace contrapeso al aire acondicionado. Pero en horarios de menor afluencia, los espacios semivacíos tienden a enfriarse más, convirtiendo el viaje en una experiencia polar bajo tierra.
Los vagones Mitsubishi de tapizados bordó de la misma línea B no presentan este problema, ya que cuentan con ventanas que se pueden abrir y un sistema de climatización más flexible. La diferencia tecnológica entre ambos tipos de formaciones genera experiencias completamente distintas para los usuarios porteños.
Con información de: Clarín

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