El Gobierno decidió ampliar los subsidios a la luz y el gas para contener la inflación de octubre, en una medida que vuelve a poner en el centro el costo fiscal de la normalización tarifaria.
El ministro de Economía, Luis Caputo, ordenó sostener y ampliar el esquema de bonificaciones a los hogares, según informó la Secretaría de Energía. La cartera, conducida por Daniel González y María del Carmen Tettamanti, explicó que el aumento promedio será moderado y en línea con la inflación.
En electricidad, el incremento promedio para el Área Metropolitana de Buenos Aires será de 1,64%. En gas natural, la suba promedio en todo el país será de 2,24%. El dato importa para los usuarios de AMBA porque define el impacto directo en las facturas del mes.
La decisión se apoya en la guerra en Medio Oriente y su efecto sobre los costos internacionales de la energía. Por eso, el Gobierno optó por sostener y ampliar el esquema de bonificaciones a los usuarios residenciales, en lugar de dejar que el salto tarifario se traslade directo a la inflación de octubre.
En electricidad, se mantiene el consumo base bonificable en 200 kWh mensuales. Ese tope ya había sido elevado el mes pasado, cuando pasó de 150 kWh a 200 kWh. La medida busca aliviar la cuenta de los hogares que consumen cerca del límite.
En gas natural, se extiende un mes más la bonificación general del 50%, que según el cronograma original del SEF debía ser 0% en octubre.
En paralelo, se mantiene la bonificación extraordinaria en 25% para electricidad y en 24,25% para gas natural y gas propano por redes. De este modo, los usuarios que cumplan los requisitos podrán recibir hasta 75% de descuento sobre el costo de producción de la energía.
El descuento máximo no incluye el transporte ni la distribución. Ese detalle es clave para entender por qué la factura final puede seguir mostrando una suba, aunque el Estado vuelque más recursos para contener el impacto.
La medida se suma a la postergación del incremento en los impuestos a los combustibles, por la que Economía resigna cada mes recaudación tributaria por el equivalente a 150 millones de dólares. El objetivo declarado es no alimentar la inflación.
En medio de la caída de la recaudación, el Ministerio de Economía tendrá que ajustar otros gastos o pisar pagos a proveedores para cumplir con el superávit fiscal financiero. Ese objetivo es la base de la baja de la inflación a largo plazo de la administración de Javier Milei.
La estrategia también tiene un calendario: los subsidios se extienden en un mes donde ya no es tan alto el consumo de gas por el final del invierno, y todavía no salta el de electricidad antes de la llegada del verano.
Con información de: Clarín. Fuente: Secretaría de Energía.

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