Las familias de Ciudad de Buenos Aires y el conurbano enfrentan crecientes dificultades para cumplir con sus obligaciones crediticias. Según el último informe del Banco Central (BCRA), la morosidad de los hogares alcanzó el 11,5% en marzo, registrando un incremento de 0,3 puntos porcentuales respecto al mes anterior.
El panorama general del sistema financiero también muestra signos de deterioro: los atrasos en los pagos del sector privado ascendieron al 7%, mientras que la irregularidad de las empresas se ubicó en 3,1%, con una suba de 0,2 puntos porcentuales en relación a febrero.
Para las familias porteñas y bonaerenses, el principal problema radica en los préstamos personales, que representan el segmento más afectado por la morosidad. En contraste, las tarjetas de crédito mantuvieron estables sus niveles de atraso en torno al 11,7%, mientras que los créditos hipotecarios presentan una tasa de irregularidad de apenas 1,4%.
El presidente del BCRA, Santiago Bausili, fue categórico al descartar cualquier tipo de intervención estatal: "No van a usar recursos del Estado para solucionar la situación de deudores particulares". El funcionario destacó que los bancos argentinos cuentan con márgenes de capital suficientes para absorber estas pérdidas sin comprometer la estabilidad del sistema financiero.
Bausili explicó que parte del problema surge de la reconstrucción de los sistemas crediticios: "Los bancos tuvieron que reconstruir sus sistemas de scoring y hubo una primera ola de créditos que se otorgó a ciegas, sin saber a quién se le estaba prestando el dinero".
Un factor clave en el aumento de la morosidad es el cambio en el contexto inflacionario. Como señaló el titular del BCRA: "Para el deudor, la inflación se ocupaba de las últimas cuotas del crédito en pesos. Ya no más". La baja de la inflación eliminó el efecto de "licuación" que durante años permitió a los deudores reducir el peso real de sus obligaciones.
Por su parte, el ministro de Economía Luis Caputo confirmó que el Gobierno mantiene conversaciones con las entidades bancarias para que ofrezcan condiciones más accesibles a los clientes con dificultades de pago, aunque sin comprometer recursos públicos en operaciones de rescate.
Los hogares representan el 20,7% de los activos de las entidades financieras, lo que convierte su comportamiento crediticio en un indicador crucial para la salud del sistema. Pese al incremento en la morosidad, desde el Gobierno confían en que "lo peor ya pasó" y apuestan a una estabilización gradual de los indicadores.

Comentarios