El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, oficializó hoy un nuevo protocolo para la fiscalización de variedades de semillas autógamas (trigo y soja) que promete revolucionar el sector agrícola argentino. La medida, implementada a través de la Resolución Conjunta 3/26, busca saldar lo que el funcionario calificó como una "deuda histórica" en materia de protección de propiedad intelectual.
A través de su cuenta de X, Sturzenegger aseguró que esta reforma permitirá al país "llegar a la frontera tecnológica en la producción agrícola" y aumentar las exportaciones del sector en un mínimo de US$ 4.000 millones. El ministro argumentó que Argentina se había retrasado décadas en innovación por no respetar los derechos de propiedad de las semillas.
"El crecimiento en la productividad de nuestra soja viene siendo la mitad de la velocidad mundial hace décadas. El retraso ocurre también en el trigo, el tabaco y otros cultivos", explicó Sturzenegger, quien utilizó como ejemplo comparativo los rendimientos de algodón entre Argentina y Brasil para ilustrar las diferencias tecnológicas.
El nuevo sistema transfiere el control de fiscalización del INASE (Instituto Nacional de Semillas) al sector privado. Según el protocolo, serán los acopios, exportadores y cámaras arbitrales quienes se encarguen de revisar todas las entregas de semillas, ya que "lo hacen, saben cómo hacerlo y lo hacen eficientemente".
Sturzenegger fue especialmente crítico con la gestión anterior del INASE, al que acusó de no tener "capacidad ni voluntad de fiscalizar" y de sobrecargar "a la cadena formal de semillas con un montón de controles y sobrecostos, mientras el segmento ilegal (que lleva el nombre de bolsa blanca) se mataba de risa".
El ministro también apuntó contra las entidades gremiales del campo y la industria semillera, sosteniendo que "resultaba difícil tener una conversación adulta con las partes involucradas". Según su análisis, las entidades rurales estaban "focalizadas en el tema retenciones" mientras que los semilleros "no querían ninguna acción que no fuera el reconocimiento pleno de la propiedad intelectual de todas las semillas".
El nuevo protocolo establece que cuando surja "un cargamento donde no se pagó la propiedad intelectual, los privados se tienen que arreglar entre ellos". Solo en caso de no llegar a un acuerdo podrán recurrir al INASE, que actuará como "tribunal de alzada". Crucialmente, este sistema se aplicará únicamente a las semillas que se registren de aquí en adelante.
"Ahora necesitamos que el sector privado recoja el guante", concluyó Sturzenegger, quien destacó que esta reforma fue solicitada directamente por el presidente Javier Milei con la condición de que "ningún productor se viera afectado". El ministro calificó la medida como "otra gran reforma estructural que avanza" en el marco de la transformación del Estado impulsada por el gobierno libertario.

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