En una extensa entrevista con Infobae en Vivo, Federico Sturzenegger, asesor presidencial y arquitecto de buena parte de la política económica del gobierno, desplegó una defensa cerrada del modelo libertario con una frase que sintetiza su diagnóstico: 'Argentina odiaba las exportaciones'.
El economista, formado en el MIT y con paso por el Banco Central durante el macrismo, planteó una visión disruptiva del futuro productivo argentino. 'La Argentina va a ser el mayor productor mundial de fertilizantes', afirmó con la convicción de quien maneja los números de Vaca Muerta y conoce el potencial del gas no convencional.
Para Sturzenegger, el cambio de paradigma es radical: 'El desarrollo industrial argentino tendrá su base en el gas'. Una apuesta que, desde la óptica liberal, rompe con décadas de proteccionismo y subsidios que distorsionaron la matriz productiva nacional. Los datos le dan la razón: la producción de Vaca Muerta creció exponencialmente y las exportaciones energéticas muestran números récord.
El funcionario fue categórico al explicar los pilares del modelo: 'La libertad económica y el equilibrio fiscal son los dos grandes pilares del gobierno'. Una síntesis que refleja la ortodoxia liberal: primero ordenar las cuentas públicas, después liberar la economía. 'La motosierra sigue: a medida que bajamos el gasto, bajamos impuestos', enfatizó, vinculando directamente la disciplina fiscal con la competitividad externa.
En el análisis regional, Sturzenegger no esquivó la comparación con Brasil. 'La industria petroquímica argentina va a arrasar con la brasileña', sostuvo, apostando a que la combinación de recursos energéticos baratos y desregulación genere ventajas competitivas decisivas. Una predicción audaz considerando que Brasil mantiene un PBI industrial diez veces superior al argentino.
El asesor presidencial rechazó las críticas sobre recesión: 'No puedo aceptar la premisa de que estamos en recesión ni en crisis, porque estamos en un pico'. Una lectura que contrasta con los indicadores de actividad económica, pero que refleja la confianza oficial en que los ajustes estructurales darán frutos en el mediano plazo.
Uno de los conceptos más interesantes que planteó fue la relación virtuosa entre comercio exterior: 'Cada importación crea su exportación'. Una tesis que desafía décadas de pensamiento mercantilista argentino y que encuentra sustento en la teoría de ventajas comparativas de David Ricardo, uno de los economistas clásicos que inspiran al gobierno.
Para el funcionario, la eliminación de regulaciones fue clave: 'La eliminación de regulaciones permitió que las exportaciones industriales y de pymes vuelen'. Los números oficiales muestran que las exportaciones industriales crecieron 15% interanual en los primeros meses del año, aunque desde una base deprimida por la crisis anterior.
En el tramo final, Sturzenegger condicionó la baja de impuestos al resultado electoral: 'La baja de impuestos solo será posible a nivel provincial si la gente elige candidatos de La Libertad Avanza'. Una declaración que mezcla política fiscal con estrategia electoral, típica de un gobierno que necesita expandir su poder territorial para profundizar las reformas.
El diagnóstico de Sturzenegger sobre el 'odio a las exportaciones' resume décadas de políticas que priorizaron el mercado interno, los subsidios y el tipo de cambio atrasado. Ahora, con superávit fiscal y reservas en recuperación, el gobierno apuesta a que la apertura y la desregulación generen el crecimiento que el país necesita.

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