El Ejército de Estados Unidos le dio a SpaceX, la empresa de Elon Musk, acceso a datos militares restringidos sobre el seguimiento de satélites y otros objetos en órbita terrestre. La decisión, revelada por Breaking Defense, abrió un debate sobre seguridad nacional y el peso creciente de la compañía en el sector espacial.
El acuerdo fue firmado entre SpaceX y la Fuerza Espacial estadounidense, y permite consultar información del High Accuracy Catalog, un registro militar de alta precisión usado para identificar objetos y prevenir colisiones en el espacio. Es la primera vez que una compañía comercial obtiene este nivel de acceso a determinados datos del catálogo.
El sistema incluye datos recopilados mediante radares, telescopios y sensores militares, que permiten localizar objetos de hasta aproximadamente 10 centímetros. También contiene registros conocidos como Vector Covariance Messages, que ayudan a calcular trayectorias de satélites y evaluar posibles colisiones.
Aunque estos datos no están clasificados como secretos, tienen restricciones de acceso porque podrían revelar capacidades de vigilancia militar estadounidense. A cambio, el gobierno podrá utilizar información obtenida por Stargaze, el sistema de observación desarrollado por SpaceX mediante sensores instalados en satélites Starlink.
La Fuerza Espacial aseguró a Breaking Defense que mantiene conversaciones con varias compañías para intercambiar información cuando resulte beneficioso para el gobierno. La decisión llega mientras la administración de Donald Trump impulsa recortes al programa federal TraCSS.
El programa busca prevenir hasta 50.000 posibles acercamientos peligrosos entre objetos espaciales por día, pero enfrenta dificultades presupuestarias. En ese contexto, el acuerdo con SpaceX aparece como una alternativa para coordinar el tráfico espacial.
Cole Donovan, exempleado de TraCSS e integrante de Stand Up for Science, advirtió en diálogo con The Guardian que el acuerdo podría convertir a SpaceX en la principal referencia para coordinar el tráfico espacial estadounidense. “Es como darle a una empresa de transporte el control de todos los semáforos”, sostuvo.
Craig Holman, representante de Public Citizen, también cuestionó los vínculos políticos de Musk con Trump y planteó posibles conflictos de intereses. En cambio, un exfuncionario de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica destacó que SpaceX ha respondido adecuadamente a preocupaciones sobre seguridad espacial y atribuyó parte del problema a la falta de un sistema federal de coordinación consolidado.
SpaceX opera aproximadamente 11.000 satélites Starlink y podría ampliar esa cifra durante los próximos años. El acceso a datos sensibles sobre satélites marca un cambio en la relación entre el Estado y una empresa privada que ya tiene una presencia masiva en órbita.

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