La calificadora de riesgo S&P Global mejoró este miércoles la nota crediticia de Argentina, elevándola de CCC+/C a B-/B, en un nuevo guiño internacional a las políticas económicas del gobierno de Javier Milei y su ministro Luis Caputo.
La decisión llega apenas un mes después de que Fitch Ratings tomara una medida similar, consolidando una tendencia que podría impulsar una nueva suba de los bonos argentinos y beneficiar a los inversores porteños que apostaron al riesgo país en los últimos meses.
"Haciendo a la Argentina Grande nuevamente", celebró Milei en la red social X, mientras que Caputo destacó el reconocimiento internacional a la política de superávit fiscal que viene implementando desde diciembre pasado.
Para S&P, el cambio significa que Argentina pasó de una situación "vulnerable" con altos riesgos de default a una donde "persiste la vulnerabilidad, pero ya es menor", con mayores certezas de cumplimiento de los compromisos de deuda.
"La disminución de las vulnerabilidades económicas de Argentina y la mejora gradual de su liquidez externa sientan las bases para una recuperación económica continua", expresó la calificadora en su informe.
La mejora se sustenta en los continuos superávits fiscales logrados por el gobierno libertario, la reducción de los desequilibrios económicos y una menor inflación, factores que según S&P otorgan mayor acceso a liquidez para hacer frente a la deuda.
En el frente local, la Ciudad de Buenos Aires también recibió buenas noticias: Moody's Local elevó sus calificaciones de emisor en moneda local y extranjera de AA+ a AAA, ubicando a la gestión de Jorge Macri en el escalón de calidad crediticia más fuerte entre los emisores locales.
La calificadora proyecta dos escenarios para los próximos meses. En el "desfavorable", podría rebajar la calificación si se revierte el progreso en la estabilización económica o si el gobierno realiza un canje de deuda "problemático".
En el escenario "alcista", S&P podría elevar nuevamente la calificación en los próximos 18 a 24 meses si se consolida el acceso sostenido a liquidez externa, en un contexto de crecimiento económico y compromiso continuo con el ancla fiscal.
Para los analistas porteños, esta mejora crediticia podría traducirse en menores costos de financiamiento para las empresas argentinas y mayor apetito inversor hacia los activos locales, especialmente los bonos en dólares que cotizan en el mercado de Buenos Aires.

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