Las tensiones internas en La Libertad Avanza escalaron este domingo cuando el senador formoseño Francisco Paoltroni apuntó duramente contra la vicepresidenta Victoria Villarruel, a quien acusó de obstaculizar su proyecto para intervenir la provincia de Formosa y tomar partido por el gobernador Gildo Insfrán.
"Las caretas se van cayendo", lanzó Paoltroni en una entrevista radial, profundizando el conflicto que mantiene con la titular del Senado tras el fuerte cruce que protagonizaron en el recinto. El legislador sostuvo que Villarruel "toma partido" en discusiones políticas que deberían ser tratadas de manera institucional.
El enfrentamiento público se originó cuando la vicepresidenta le respondió "No mienta más" al rechazar sus cuestionamientos sobre el tratamiento del proyecto legislativo. Para Paoltroni, esto evidencia que a Villarruel "se le está cayendo la careta" y que obstaculiza iniciativas impulsadas por el espacio libertario.
Paralelamente, el diputado nacional Damián Arabia intentó relativizar las diferencias públicas que protagonizó Patricia Bullrich con sectores del oficialismo en los últimos días. Según el legislador, se trata de "matices naturales" de una coalición amplia que mantiene un objetivo común bajo el liderazgo del presidente Javier Milei.
Arabia rechazó las versiones sobre un distanciamiento entre Bullrich y Karina Milei, asegurando que "se juntaron durante la semana, tienen reuniones permanentemente, conversan permanentemente". El diputado remarcó que la exministra de Seguridad comparte con el Gobierno los valores de "transparencia e institucionalidad".
En tanto, el ministro de Economía Luis Caputo intensificó su narrativa contra el kirchnerismo, definiéndolo como "el infierno" y vaticinando que "ya no representa en la Argentina ninguna opción electoral". Sin embargo, admitió que el mercado "le asigna unos 300 puntos al riesgo" ante la eventualidad de su retorno.
Las peleas internas en el oficialismo parecen exceder al clásico enfrentamiento entre Karina Milei y Santiago Caputo, el gran asesor de comunicaciones libertarias. Analistas políticos interpretan esta escalada como evidencia de la ausencia de una estrategia política y comunicacional clara en el Gobierno.
El caso del funcionario Facundo Leal, quien amasó una fortuna manejando ARSAT tanto bajo el gobierno anterior como con el actual, ilustra cómo la corrupción atraviesa transversalmente los espacios políticos. Leal, de 53 años y proveniente del peronismo mendocino, ocupaba simultáneamente la presidencia del organismo y la representación sindical en el Directorio.

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