El Senado sesionará mañana para aprobar con cambios el proyecto que modifica la Carta Orgánica del Banco Central, en una jugada que impacta directamente en la autonomía monetaria y en las finanzas de la Ciudad de Buenos Aires, cuyo Banco Ciudad opera bajo regulaciones del BCRA. El oficialismo y la oposición dialoguista acordaron quitar el requisito de dos tercios en ambas Cámaras para remover autoridades del Central, dejando solo mayoría absoluta en el Senado. Diputados no intervendrá en esa decisión, pero el texto volverá allí en segunda revisión.
La definición se cocinó esta tarde en la reunión de Labor Parlamentaria que lideró el presidente provisional de la Cámara alta, Bartolomé Abdala (San Luis), ya que Victoria Villarruel está a cargo del Ejecutivo por el viaje de Javier Milei a la Asamblea General de la ONU en Nueva York. Participaron referentes de la UCR, el PRO, bloques provinciales y el peronismo. La sesión está agendada para el mediodía de mañana.
El proyecto apunta a garantizar la independencia del BCRA prohibiendo explícitamente el financiamiento directo o indirecto del Tesoro. La entidad monetaria no podrá hacer más adelantos transitorios, herramienta clave que usaron todas las administraciones para cubrir con emisión el déficit fiscal. Tampoco podrá comprar títulos públicos en el mercado primario. Para la Ciudad de Buenos Aires, esto implica que el Banco Ciudad —que opera bajo normativa del Central— deberá ajustar sus operaciones de tesorería y su relación con el gobierno porteño, que históricamente usó a la entidad como fuente de financiamiento para obras públicas.
La iniciativa impulsada desde Balcarce 50 da marcha atrás con la reforma que hizo el cristinismo en 2012, cuando se ampliaron los mandatos del BCRA y se incluyeron cuatro objetivos: estabilidad monetaria, estabilidad financiera, empleo y desarrollo económico con equidad social. Si el Gobierno logra la sanción en el Senado, el único fin será preservar el valor de la moneda. Esto marca un giro ideológico brutal: de un Central con agenda social a uno ortodoxo, como en los 90.
Además, se prohíbe la transferencia al Tesoro de ganancias contables o por diferencia de cambio. Los resultados del BCRA deberán destinarse prioritariamente a absorber pérdidas acumuladas, recomponer el patrimonio o cancelar deuda pública. Se eliminan instrumentos de deuda como las Letras Intransferibles y se actualizan las reglas sobre administración y resguardo de las reservas internacionales.
Entre las modificaciones originales se destacaba una variación en los mecanismos para remover al presidente de la entidad y a los integrantes del directorio, para lo cual se necesitaría acreditar una 'causal grave' y la aprobación con mayoría de dos tercios en Senado y Diputados. Esto último es lo que decidieron repensar en Labor Parlamentaria. Ahora, con la nueva propuesta, será clave si el texto consigue los 2/3 en el Senado a la hora de ser aprobado, lo que le daría mayor legitimidad política aunque Diputados pueda insistir con la versión original.
Para el mismo mediodía de mañana también fue agendada la iniciativa de 'zonas frías', que recorta la ampliación kirchnerista sobre subsidios en gas y compensa a otros distritos —energía eléctrica— a través de 'zonas cálidas'. El bloque libertario que comanda Patricia Bullrich desliza tener los votos, pero desde varios espacios confiaron a medios nacionales que el tema 'es un despelote' y está 'atado con alambres', lo cual llena de incertidumbre las próximas horas en cuanto a si habrá quorum o si faltará en algún momento de la sesión.
Para la Ciudad de Buenos Aires, el proyecto de zonas frías es clave: CABA no tiene gas natural de red en muchos barrios del sur y depende de garrafas o electricidad para calefacción. Si se recortan subsidios al gas pero se compensan con tarifas eléctricas más baratas, el impacto en el conurbano bonaerense —donde el gas es masivo— será distinto al de la Ciudad. El gobierno porteño de Jorge Macri viene reclamando hace meses una distribución más equitativa de subsidios energéticos, argumentando que CABA aporta más de lo que recibe en coparticipación y servicios.
La sesión de mañana será un termómetro del poder real de Milei en el Congreso. Si consigue los dos tercios en el Senado para la reforma del BCRA, habrá demostrado que puede armar mayorías calificadas. Si apenas raspa la mayoría absoluta, quedará expuesto. Y si el proyecto de zonas frías se cae por falta de quorum, será una derrota política en un tema sensible: la energía, que en invierno define elecciones en el conurbano.
Con información de: Infobae

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