Después de más de dos semanas de parálisis, finalmente se resolvió el conflicto gremial que mantenía prácticamente frenada la actividad en el Puerto Quequén, una situación que generó fuertes pérdidas para toda la cadena agroexportadora, incluyendo a las principales empresas del sector con sede en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
El reclamo, encabezado por transportistas de carga autoconvocados, tenía como eje principal la actualización de las tarifas de flete ante el fuerte aumento de los costos operativos, especialmente del gasoil. La protesta había derivado en bloqueos de acceso al puerto, demoras en la carga de buques y una virtual paralización de la terminal en plena cosecha gruesa.
Según estimaciones del sector exportador, la medida había dejado al menos 17 buques esperando carga y unas 347.600 toneladas de granos demoradas, con pérdidas calculadas en torno a los US$ 300 millones. Esta cifra impacta directamente en las grandes cerealeras y trading companies que operan desde Puerto Madero, Retiro y otros distritos porteños, que dependen de Quequén para sus operaciones de exportación.
La resolución llegó este viernes tras una mesa de diálogo realizada en el Consorcio de Gestión de Puerto Quequén, donde las partes alcanzaron un acuerdo que permitió levantar el paro. El entendimiento establece un incremento del 16% sobre la última tarifa vigente, aplicable a todo el hinterland de Puerto Quequén.
Además, se acordó que los gastos administrativos no podrán superar el 2%, una reducción importante respecto de los valores que venían generando controversia. También se definió que las tarifas correspondientes a las playas de estacionamiento de Sitio 0 de Quequén S.A. se mantendrán sin modificaciones.
El acuerdo fue alcanzado con la intermediación del presidente interino del Consorcio de Gestión, Mariano Carrillo; la diputada nacional Jimena López; y el director provincial de Permisos y Habilitaciones de Transporte de Cargas, Miguel Ángel Bettili. También participaron representantes del agro, acopiadores y autoridades operativas del puerto.
Con esta definición, se espera que en las próximas horas comience a normalizarse el ingreso de camiones y la actividad exportadora vuelva a ponerse en marcha. Esto traerá alivio especialmente a las empresas agroexportadoras con oficinas centrales en Buenos Aires, que habían comenzado a evaluar el desvío de cargas hacia otros puertos e incluso hacia Brasil ante la falta de previsibilidad operativa.
El conflicto en Quequén había quedado como el último foco activo de una protesta que ya se había resuelto en la mayoría de los puertos bonaerenses, como Bahía Blanca. Su prolongación no solo afectó a exportadores y acopiadores, sino también a toda la logística regional y a la reputación internacional del sistema portuario argentino en plena campaña comercial.

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