El triángulo de hierro que rodeaba a Javier Milei en sus primeros meses de gestión se fracturó definitivamente. Santiago Caputo, el asesor más influyente del Presidente, perdió terreno ante el avance de Karina Milei, quien consolidó su poder tras las elecciones de 2025 y ahora define los principales nombramientos del Gobierno.
La tensión se hizo evidente cuando la hermana del mandatario impuso a Manuel Adorni como jefe de Gabinete, un cargo que el propio Caputo ambicionaba para sí. El consultor tampoco pudo evitar que Karina designara a Juan Mahiques en el Ministerio de Justicia, bloqueando el desembarco de Guillermo Montenegro, candidato respaldado por el asesor presidencial.
Pese a las versiones sobre una posible renuncia que circularon en las últimas semanas, Caputo no abandonará el Gobierno. Fuentes cercanas al asesor descartan cualquier estrategia conspirativa y aseguran que mantendrá su influencia en áreas clave como las privatizaciones y los pliegos judiciales.
La disputa por los nombramientos en el Poder Judicial continúa siendo uno de los principales focos de tensión. El Gobierno ingresó un centenar de candidatos para cargos de jueces y fiscales, aunque la última veintena generó menos resistencia política que los propuestos a principios de abril.
Entre los nombres más polémicos figuraba Emilio Rosatti, hijo del presidente de la Corte Suprema, candidato del oficialismo para ocupar el juzgado federal de Santa Fe. El propio Caputo cuestionó esta semana al titular del máximo Tribunal a través de redes sociales, sugiriendo que su alineamiento con el Gobierno llegó tarde y por conveniencia.
En el ámbito de las privatizaciones, donde Caputo mantiene mayor influencia, Diego Chaher lidera el proceso desde la Agencia de Transformación de Empresas Públicas. El Gobierno proyecta recaudar US$ 2.000 millones con estas operaciones, destinando parte de esos fondos al reequipamiento de las Fuerzas Armadas.
El Grupo Edison de la familia Neuss, cercano al asesor presidencial y financista de la Fundación Faro, ya manifestó interés en la compra de Transener, la empresa de transporte eléctrico que será una de las primeras en privatizarse.
La interna gubernamental se intensificó tras las revelaciones sobre gastos excesivos de ejecutivos de Nucleoeléctrica en discotecas y free shops durante viajes al exterior. Estas filtraciones, que el entorno de Caputo califica como un "error involuntario", derivaron en la salida de Damián Reidel como CEO de la empresa atómica.
El episodio refleja la nueva dinámica de poder en Casa Rosada, donde Karina Milei consolidó su rol como la principal operadora política del Gobierno, relegando a Caputo a un papel más técnico en las privatizaciones y la gestión de algunos pliegos judiciales.

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