La tarde de lunes en el estadio Juan Pasquale fue de esas que duelen en el alma. Con un empate 0 a 0 ante Defensores de Belgrano, San Miguel selló su descenso a la Primera B. El resultado, a 30 kilómetros de su casa, cerró una temporada marcada por la frustración para el Trueno Verde, que apenas un año atrás había sorprendido a la categoría con un plantel de lujo.
El contraste es brutal. A inicios de 2025, el club armó lo que la prensa bautizó como el Dream Team o Los Galácticos. El conductor era Sebastián Battaglia y el plantel incluía a figuras con paso por Primera como el uruguayo Brahian Alemán, Gino Peruzzi y Cristian Erbes, sumados a valores de la Nacional como Agustín Lavezzi y Bruno Nasta. La base económica era un contrato de patrocinio con Jano's, empresa de eventos que facturaba unos 3.000 millones de pesos mensuales y aportaba el 50% de los ingresos del club.
Federico Almada, dueño de Jano's y presidente de San Miguel, se mostraba optimista en enero de 2025: “Las expectativas son máximas. Veo muy posible el ascenso a Primera”. Sin embargo, la realidad deportiva no acompañó. Battaglia fue despedido el 19 de abril tras 11 fechas con un rendimiento irregular. Lo reemplazó Gustavo Coleoni, el DT que había logrado el ascenso en 2023, quien llevó al equipo a la quinta posición y al Reducido, donde cayeron ante Gimnasia de Jujuy.
Para esta temporada, el plantel se desinfló. Solo Bruno Nasta continuó de aquel grupo estelar. La relación entre Coleoni y la dirigencia se tensó por la renovación de contrato, y el técnico partió el 19 de junio con una advertencia: “Hay que cuidar este lugar... mantener la categoría”. Su sucesor, Matías Modolo, duró apenas 68 días en el cargo, acumulando una victoria, dos empates y seis derrotas, una caída libre que terminó en el descenso.

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