El Roland Garros 2026 arrancó con una problemática inesperada: temperaturas extremas que superaron los 34 grados centígrados en París, absolutamente atípicas para esta época del año en Francia. El calor sofocante transformó los partidos en verdaderas batallas de resistencia y generó situaciones preocupantes tanto para jugadores como para el personal de cancha.
La primera alarma se encendió el domingo, cuando el canadiense Gabriel Diallo se retiró tras apenas una hora y siete minutos de juego ante el australiano James Duckworth. "Fue un golpe de calor, eso seguro. No estaba preparado antes del partido para algo así", explicó el tenista norteamericano, quien caía 6-3 y 4-1 cuando decidió abandonar.
Las condiciones extremas también afectaron al español Alejandro Davidovich Fokina, quien necesitó más de cuatro horas para vencer al bosnio Damir Dzumhur en cinco sets. "No estaba bien físicamente. Lo pasé mal, hacía un calor increíble. Había momentos en los que ni se respiraba", comentó tras su victoria en primera ronda.
Una de las imágenes más impactantes se vivió durante el partido entre Andrey Rublev e Ignacio Buse, cuando la umpire debió frenar el juego para asistir a una alcanzapelotas que estaba tambaleando en la cancha. La joven se retiró con ayuda médica, mientras que ambos tenistas también requirieron atención del fisioterapeuta durante el encuentro.
El noruego Casper Ruud, finalista en 2022 y 2023, vivió momentos dramáticos en su debut ante el ruso Roman Safiullin. "Estuve cerca de irme a casa, honestamente. Al final del tercer set y en el cuarto me sentí bastante horrible y mareado. Era realmente difícil ver la pelota", relató el tenista, quien necesitó cinco sets para cerrar su victoria.
La situación se agravó el martes, cuando Francia declaró alerta naranja por las altas temperaturas e informó la muerte de siete personas como consecuencia de este fenómeno climático. Según Météo France, las condiciones extremas continuarán al menos durante la primera semana del torneo.
Para los fanáticos del tenis en Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, estas condiciones recuerdan a los veranos porteños más intensos, aunque resultan completamente inusuales para el otoño europeo. La organización del torneo deberá evaluar medidas adicionales para proteger la salud de jugadores y personal, en lo que se perfila como una de las ediciones más desafiantes del segundo Grand Slam del año.

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