Un robo a tiros en una carnicería de La Plata alteró la que parecía una mañana tranquila en el barrio Altos de San Lorenzo y dejó en shock a una familia que vivió poco más de dos minutos como un infierno interminable.
Eran las 11.38 y una mujer y su esposo trabajaban con tranquilidad en la carnicería que abrieron hace poco más de dos meses, en el popular barrio ubicado al sudeste de la capital bonaerense.
Un auto blanco paró sobre la vereda del local y su conductor, encapuchado y con guantes, ingresó primero al comercio ubicado en 16 y 80 con un arma en la mano derecha.
Esperó que entrara un compañero, también encapuchado, reclamó a los gritos que le entreguen la plata y enseguida disparó contra el piso. La bala agujereó el porcelanato del piso, rebotó y pasó a centímetros de dos adolescentes: una hija de los dueños de la carnicería y una sobrina.
La violenta escena siguió con el delincuente que tenía el arma fuera de sí, empujando raudamente las heladeras y agarrando carne. Los dos delincuentes tomaron distintos cortes mientras seguían amenazando a la familia que estaba en el local.
En la vereda, la mamá de la dueña del local veía toda la secuencia, en estado de shock. El hombre le dio el poco efectivo que se había recaudado hasta el momento y los delincuentes decidieron agarrar un balde y empezar a llenarlo con carne.
Hicieron al menos dos viajes desde el local al auto cargando cortes grandes que representan cientos de miles de pesos para esa familia. Antes de irse, el delincuente que seguía empuñando el arma se tiró al piso intentando encontrar el casquillo que había disparado, pero no tuvo éxito.
Apenas salió, a los gritos y para atemorizar a los vecinos, volvió a disparar al aire. Laura, la mujer que es dueña de la carnicería, contó que presentó la denuncia en la comisaría octava de La Plata y entregó filmaciones de cámara de seguridad.
Pasaron dos días del robo y no tuvo ningún llamado ni notificación de la policía. “Temí por mi vida, pero más por la vida de mis hijas y de mi familia”, dijo Laura al medio platense El Día.
Ella estaba junto a su marido, su hija y una sobrina, que lloraron desconsoladamente apenas los delincuentes se fueron del local. “Entraron con prepotencia, gritando, y cuando entraron dispararon al piso. Empezaron a pedirnos plata y uno ni bien ingresó a cargar carne y carne”, relató desde la puerta de la carnicería La Cabaña.
“Iba y venía, iba a venía, y me decía que estábamos regalados porque no teníamos reja. Yo atiné a decirle que por favor no le haga nada a mis hijas y me dijo que no, que no les iba a hacer nada”, añadió. La carnicería lleva poco más de dos meses abierta.
Con información de: Clarín y El Día.

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