Una escena que parece sacada del Far West se vivió el sábado por la madrugada en Miramar, cuando dos delincuentes montados a caballo asaltaron un kiosco ubicado en la intersección de las calles 21 y 36 y escaparon al galope con la mercadería robada.
El hecho ocurrió a las 6:30 de la mañana en una zona comercial algo alejada del centro de la ciudad costera, cabecera del partido de General Alvarado. Las cámaras de seguridad del comercio registraron cómo los ladrones ingresaron al local, encendieron las luces y eligieron cuidadosamente qué llevarse, mientras uno permanecía adentro y el otro montaba guardia desde su caballo.
El video del robo se viralizó en redes sociales y generó una ola de indignación entre los vecinos de Miramar, quienes expresaron su preocupación por el nivel de inseguridad que atraviesa la ciudad balnearia ubicada a 45 kilómetros al sur de Mar del Plata.
Según testimonios de residentes locales, uno de los autores del robo sería la misma persona que habría protagonizado otro asalto en el predio de Punto Limpio tiempo atrás. "Saben quién es y sigue afanando", denunció un vecino en medios locales, evidenciando la frustración por la falta de respuesta de las autoridades.
Los comentarios en redes sociales reflejaron el hartazgo de la comunidad. "Miramar, tierra de nadie", escribió un usuario, mientras que otros calificaron la situación como una "auténtica tomada de pelo" y destacaron que los delincuentes "se ven clarito, no les importa nada".
Hasta el momento, las autoridades policiales no han identificado a los responsables del insólito robo, pese a que las imágenes de las cámaras de seguridad muestran con claridad a los dos jinetes delincuentes. El hecho pone en evidencia los desafíos de seguridad que enfrentan las ciudades del interior bonaerense, especialmente durante la temporada baja cuando disminuye la presencia policial.
Este tipo de robos ecuestres, aunque poco frecuentes, no son completamente inéditos en el interior de la provincia de Buenos Aires, donde algunos delincuentes aprovechan la movilidad y velocidad que les proporcionan los caballos para cometer ilícitos en zonas rurales o semiurbanas y escapar por terrenos donde los vehículos policiales no pueden seguirlos.

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