El Monumental se prepara para una de las semifinales más calientes del año. River recibe a Rosario Central desde las 19:30 en un duelo que promete generar la misma tensión que un Superclásico, con Ángel Di María como el gran protagonista de la polémica.
El presidente de River, Stefano Di Carlo, no esquivó la controversia y advirtió que el club estará 'con la guardia alta' ante lo que considera un escenario adverso. 'Hay que estar como estamos: con la guardia alta, atentos', declaró el dirigente de 36 años, quien agregó que '85 mil personas' estarán en la cancha y otros '15 millones de hinchas' mirando desde toda la Argentina.
La tensión escaló tras las explosivas declaraciones de Di María durante la semana, cuando cargó contra los equipos y medios porteños. 'Los del Interior siempre tuvimos que callarnos, pero no nos callamos más', lanzó el Fideo, sumándose a las críticas de Diego Milito tras la eliminación de Racing en Rosario.
El contexto político del fútbol argentino agrega condimento al duelo. Las sospechas sobre el vínculo entre Claudio Tapia y Di María, junto al presidente de Central Gonzalo Belloso, han generado malestar en Núñez. River ya no participa en las reuniones del Comité Ejecutivo de AFA tras la ruptura con la dirigencia nacional.
Para Di María será una experiencia completamente diferente a su despedida en septiembre de 2024, cuando el Monumental lo ovacionó antes del partido contra Chile por Eliminatorias. Ahora, el campeón del mundo enfrentará una recepción hostil de parte de los hinchas de River, quienes lo ven como un 'beneficiado' del sistema arbitral.
El partido será dirigido por Nicolás Ramírez, con Juan Pablo Belatti y Pablo González como jueces de línea. Silvio Trucco estará a cargo del VAR, una designación que será seguida con lupa por ambas hinchadas dado el clima de desconfianza hacia los arbitrajes.
La polémica por las 'ayudas arbitrales' a Central se intensificó el año pasado cuando el club se coronó campeón desde el escritorio, una decisión que Tapia y Pablo Toviggino tomaron en soledad y que provocó el alejamiento definitivo de River de las estructuras dirigenciales de AFA.
Con un rating que promete ser uno de los más altos del año, la semifinal trasciende lo deportivo para convertirse en un capítulo más de la guerra política que atraviesa el fútbol argentino, con el Monumental como escenario de una batalla que va mucho más allá de los 90 minutos.

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