La derrota de River ante Boca por 1-0 en la Bombonera no quedó en el resultado: encendió una semana de roces entre el club de Núñez, la AFA y la Liga Profesional, y puso sobre la mesa un tema que atraviesa al fútbol de AMBA: el manejo del VAR y las decisiones institucionales.
El presidente de River, Stefano Di Carlo, cuestionó duramente el arbitraje del Superclásico con un mensaje publicado en X. “Cuando los errores favorecen siempre a los mismos dejan de ser errores. No tienen vergüenza ni límites. Están destruyendo al fútbol argentino a la vista de todos”, escribió, sin mencionar directamente a los destinatarios de su crítica.
Antes, su antecesor Rodolfo D'Onofrio había lanzado acusaciones todavía más fuertes. Durante el partido, después de la expulsión de Lucas Martínez Quarta, escribió: “Qué ladrones que son. Un día todos van a recibir la sanción que les corresponde. El fútbol argentino no se merece esto”.
El árbitro principal fue Nicolás Ramírez y el VAR estuvo a cargo de Silvio Trucco. La primera polémica llegó a los seis minutos, cuando Martínez Quarta derribó a Miguel Merentiel. Ramírez dejó seguir el juego, pero Trucco lo llamó para revisar la acción y el árbitro terminó expulsando al defensor.
La decisión dividió a los especialistas, ya que algunos consideraron que correspondía una amarilla y no una roja directa. En el segundo tiempo, River reclamó la expulsión de Leandro Paredes por una infracción sobre Tomás Galván cuando el capitán de Boca ya estaba amonestado. También pidió un penal por un agarrón de Luciano Di Lollo sobre Nicolás Otamendi.
Más tarde llegó la roja a Gonzalo Montiel, que desató la bronca de Leonardo Ponzio contra Ramírez. El dirigente reclamó un penal para Otamendi y una amarilla más para Paredes, y dijo que no se calla más porque perder es parte del deporte, pero que robar basta.
Los cuestionamientos venían desde antes del clásico. Durante la semana, River había manifestado su preocupación por una sucesión de decisiones del VAR que consideraba perjudiciales. Ponzio había advertido después de la victoria sobre Racing: “No quiero que me regalen nada, pero tampoco que me quiten lo que tengo”.
Las declaraciones de Di Carlo se producen en medio de una serie de desacuerdos entre River y la conducción de la AFA. El jueves, el club de Núñez fue el único que votó en contra del nuevo formato de los torneos para 2027, que mantendrá los 30 equipos, recuperará el sistema de todos contra todos y conservará los playoffs.
River estuvo representado por Ignacio Villarroel y Agustín Forchieri, quienes plantearon la necesidad de reducir progresivamente la cantidad de participantes. Di Carlo calificó la reforma como un cambio “cosmético” que no resuelve el problema de fondo.
Ese mismo jueves, River decidió no participar de la conferencia de prensa conjunta con Boca que había organizado la Liga Profesional. La entidad respondió con un comunicado en el que lamentó la ausencia y cuestionó que el club se apartara de una actividad destinada a promover el mensaje “rivales, no enemigos”.
La decisión obligó a suspender la conferencia y también generó malestar en Boca. Con su mensaje después del Superclásico, Di Carlo sumó un nuevo cuestionamiento público en una semana marcada por las diferencias de River con la conducción del fútbol argentino.

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